
Barbarita López, propietaria de una camioneta Toyota Tacoma, denunció públicamente que su vehículo, entregado en condición de empeño por una deuda de 12.000 bolivianos, fue vendido sin su consentimiento por la casa de préstamos conocida como “Trueque”.

La afectada asegura que, pese a intentar resolver el tema de forma directa, el prestamista se negó al diálogo y la amenazó con iniciarle un proceso por difamación si hacía pública la situación.
Sin embargo, y a pesar de la advertencia, López relató que descubrió que su camioneta fue usada y trasladada por diferentes departamentos del país sin su conocimiento, mientras ella seguía pagando intereses y supuestos costos de garaje. Indicó que recientemente vio su vehículo circulando en Tarija con un nuevo propietario, aunque ella nunca firmó ningún documento de transferencia, ni tampoco su cuñado, quien era el titular anterior.

La denunciante cuestionó si la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) avala que estas casas de empeño operen con intereses tan altos —entre el 10 y 15%—, y si cuentan con legalidad para retener y vender bienes sin autorización del dueño. Afirmó que tomará acciones legales para recuperar su vehículo y pidió a otras personas que también denuncien este tipo de abusos, indicando que fue víctima de un atropello a sus derechos y al esfuerzo de años de trabajo.

