
El secretario de Planificación del municipio de Tarija, Demetrio Calabi, informó que la crisis económica ha provocado una drástica reducción en los ingresos del gobierno municipal. Según explicó, los ingresos propios cayeron en un 50%, y en términos generales la reducción alcanza entre el 40% y 50%.

Esta situación ha generado una desaceleración en las actividades municipales, aunque aclaró que los trabajos no están paralizados a causa de estrategias previas de gestión y búsqueda de financiamiento externo e interno.
Calabi destacó que, ante la caída de los recursos, el municipio ha optado por recurrir a créditos con la banca nacional y local para evitar la paralización total de proyectos. Uno de los programas más afectados es el «Plan Mi Vecino», que atiende la mejora de calles y vías barriales, una demanda constante de los vecinos. Este plan requiere grandes cantidades de combustible, lo que agrava su ejecución debido a la escasez actual del recurso.
La inflación y la inestabilidad económica también están impactando negativamente los procesos de contratación. El secretario detalló que muchas licitaciones públicas no logran concretarse porque los proveedores enfrentan subidas abruptas en los precios de materiales y prefieren no firmar contratos, incluso asumiendo la pérdida de sus boletas de garantía, por lo que muchas obras quedan en pausa o sin adjudicatario.

Finalmente, Calabi informó que, si bien se ha logrado que YPFB reconozca al municipio de Tarija como “gran consumidor” y autorice un mayor volumen de almacenamiento de combustible, la continuidad de los bloqueos en el país impide el abastecimiento regular. Por esta razón, los operativos municipales han tenido que reducirse: ahora solo trabajan dos días y dedican tres a buscar cargar combustible, lo que repercute directamente en la atención a barrios y comunidades rurales.

