
Una investigación internacional reveló que una pareja de espías rusos vivió durante años en Portugal bajo identidades brasileñas falsas. Manuel Francisco Steinbruck Pereira y Adriana Carolina Costa Silva Pereira, quienes aparentaban ser comerciantes de antigüedades en Brasil, eran en realidad Vladimir Aleksandrovich Danilov y Yekaterina Leonidovna Danilova, agentes del espionaje ruso encubierto conocidos como “ilegales”. Llegaron a Portugal en 2018 tras construir durante años una identidad sólida y sin sospechas.

El Servicio de Inteligencia de Seguridad (SIS) de Portugal fue alertado en 2022 por sus homólogos brasileños y comenzó a seguirles el rastro. «Manuel Pereira» incluso logró obtener la nacionalidad portuguesa al presentar una partida de nacimiento brasileña con filiación portuguesa, lo que facilitó también la residencia de su esposa. El objetivo, según las autoridades, era operar como ciudadanos nacionales para facilitar sus actividades encubiertas dentro o fuera del país.
La investigación también expuso el elaborado sistema que Rusia emplea para crear estas identidades: utilizan documentos reales de niños fallecidos o de personas desaparecidas, y registran a bebés ficticios con años de anticipación. Casos como el del espía Sergey Cherkasov, que intentó infiltrarse en el Tribunal Penal Internacional con un pasaporte brasileño falso, demuestran la magnitud de esta red clandestina. Cherkasov fue finalmente detenido en Brasil y condenado a 15 años de prisión.

El SIS colaboró con al menos otros siete servicios de inteligencia para desarticular esta red. Una de las piezas clave fue el espionaje alrededor del nombre Viktor Muller Ferreira, identidad también basada en datos reales de un portugués desaparecido. La operación mostró cómo Rusia aprovechó a Brasil como base para lanzar identidades encubiertas hacia Europa, infiltrando a sus agentes en instituciones clave, mientras se desarrollaban investigaciones internacionales sobre crímenes de guerra.
Vía: Euronews
