
La Fiesta Grande de San Roque llegó a su cierre con el tradicional encierro, que reunió a miles de promesantes chunchos en una expresión de fe y devoción que volvió a llenar las calles de Tarija.


El alcalde municipal, Johnny Torres Terzo, acompañó la última procesión y destacó el profundo sentimiento de esperanza y religiosidad que caracteriza esta celebración, considerada una de las más importantes del calendario cultural y religioso de la región.
Torres informó que la Alcaldía cumplió con todas las obligaciones logísticas y de seguridad durante la festividad. Señaló la presencia de la Guardia Municipal y de las direcciones de apoyo, además de la pronta atención a imprevistos como el accidente ocurrido el pasado domingo en la carrera ciclística San Roque–Chaguaya y los daños al ornato causados por una fuerte granizada.
Según la autoridad, la fiesta concluyó con resultados positivos, reflejados también en la masiva afluencia de turistas, en particular provenientes de la Argentina, lo que refuerza el turismo como motor económico para la ciudad.
El obispo de Tarija, Jorge Ángel Saldías Pedraza, resaltó que esta festividad será reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, lo que representa un compromiso de los tarijeños para seguir proyectando al mundo un mensaje de fe, esperanza y justicia.
La jerarquía eclesiástica subrayó que mantener viva esta tradición no solo fortalece la identidad regional, sino que también constituye un aporte cultural para toda la humanidad.
Desde la provincia de Jujuy, Argentina, la diputada Mabel Batallanos participó de la procesión y expresó su emoción al recordar a su padre, quien también fue promesante chuncho.

Señaló que ver a cada danzarín le recuerda su imagen y destacó el carácter fraterno que une a tarijeños y jujeños en torno a la devoción a San Roque. Su testimonio reforzó la trascendencia cultural y espiritual que esta festividad tiene más allá de las fronteras nacionales.
