Microempresas en desventaja frente al acoso laboral: solo 45% tiene protocolos de prevención en Chile

Un estudio reciente sobre la salud mental en el trabajo reveló importantes diferencias en la implementación de políticas contra el acoso laboral entre empresas de distintos tamaños en Chile. Mientras que en las grandes compañías el 91,2% de los trabajadores afirma que existen protocolos para prevenir acoso y violencia, esta cifra se reduce al 45,2% en las microempresas, según el “Termómetro de la salud mental en el trabajo” del Centro de Estudios y Encuestas Longitudinales de la UC y la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

El sondeo, el primero en medir la aplicación de la Ley Karin desde su entrada en vigor en agosto de 2024, muestra que la información y formación sobre esta normativa también es limitada en las microempresas. Apenas un 51,9% de los empleados de estas unidades productivas dijo haber recibido información al respecto, mientras que la cifra supera el 85% en las grandes y medianas empresas.

La Ley Karin obliga a las empresas a establecer protocolos formales de prevención del acoso y violencia laboral, en memoria de Karin Salgado, técnica en enfermería que falleció tras sufrir hostigamiento en su trabajo. No obstante, su aplicación enfrenta retos especialmente en empresas pequeñas, que muchas veces carecen de departamentos especializados o estructuras para cumplir plenamente la norma.

Expertos como el economista David Bravo, director del estudio, subrayan que estas normativas suelen diseñarse pensando en grandes empresas, a pesar de que las micro y pequeñas representan la mayoría en Chile. Isabel Contrucci, de la ACHS, añade que la falta de recursos técnicos y financieros limita su implementación, aunque haya voluntad de cumplir con la ley. En entornos más pequeños también se percibe menos necesidad de estas medidas por las relaciones interpersonales cercanas.

El estudio también muestra que solo un 14,7% de los encuestados estuvo involucrado en conflictos laborales en el último año. Las experiencias directas de acoso son menos frecuentes: 8,5% vivió bromas desagradables, 3,2% sufrió acoso virtual y 2% acoso sexual. Casos de violencia física, bullying o críticas humillantes también fueron minoritarios, aunque no despreciables.

Finalmente, los grupos más afectados por estas conductas suelen ser los trabajadores más jóvenes y aquellos con menor nivel educativo. El informe destaca que el acoso laboral tiene mayor incidencia en personas con deudas en el hogar, lo que revela una dimensión socioeconómica del fenómeno. Las autoridades y expertos advierten que, sin mayores apoyos, las microempresas seguirán rezagadas en la prevención efectiva del acoso laboral.

Vía: El País, España

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