
El presidente del Distrito 9, Cristian Ventura Flores, advirtió sobre la crítica situación sanitaria que atraviesa la ciudad de Tarija, señalando que más de la mitad de los 230 barrios no cuenta con un sistema de alcantarillado. Muchos de estos barrios funcionan con pozos sépticos, es decir, excavaciones en los patios donde se vierten las aguas residuales de los baños, que posteriormente deben ser vaciadas por cisternas.

Lo más alarmante es que algunos barrios descargan directamente sus aguas servidas en quebradas, las cuales desembocan en el río Guadalquivir, provocando una severa contaminación que ya ha sido reportada en un informe del Ministerio de Medio Ambiente, remarcó el presidente del distrito 9. Ventura resaltó que, aunque se logre financiar y construir la futura Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), esta no resolverá de inmediato el problema.
El proyecto tiene un cronograma de ejecución de 4 a 5 años, más un año de pruebas, lo que implica que recién en unos seis años podría estar en funcionamiento. En ese tiempo, más de 120 barrios seguirán sin una solución estructural para el tratamiento de sus aguas servidas. Además, mencionó que el costo promedio para dotar de una red de alcantarillado a un solo barrio ronda entre un millón a un millón y medio de bolivianos, lo que implica una inversión total de unos 200 millones si se pretende cubrir alrededor de 100 barrios. Sin embargo, lamentó que las autoridades prioricen otros proyectos en lugar de atender esta necesidad básica de saneamiento.

Agua contaminada:
Finalmente, Ventura alertó sobre los graves riesgos ambientales y de salud pública que representan los pozos ciegos, ya que muchos de ellos están ubicados sobre terrenos donde la población también extrae agua mediante pozos profundos. Esto implica una alta probabilidad de contaminación del agua potable, lo que podría estar afectando directamente a la salud de las personas que habitan en estos barrios.
