
Desde Uruguay surgieron nuevas revelaciones sobre el paradero de Sebastián Enrique Marset, considerado uno de los narcotraficantes más peligrosos de la región. Según el medio Montevideo Portal, el prófugo estaría escondido en Bolivia, donde contaría con la protección de mafias locales y del Primer Comando de la Capital (PCC), organización criminal brasileña.

El informe señala que Marset habría ordenado desde Bolivia el atentado contra la fiscal de Corte de Uruguay, Mónica Ferrero. La investigación avanzó tras allanamientos en Montevideo, donde se detuvo a dos hermanos con antecedentes y a un joven de 28 años, vinculado a la planificación del ataque.

Los investigadores uruguayos sostienen que la magnitud y el modus operandi del atentado evidencian la autoría de Marset. Además, apuntan a que el narcotraficante opera mediante un sistema de encriptación israelí, lo que dificulta el rastreo de sus comunicaciones. Aunque la Policía sospechó inicialmente de la banda de Los Albín, las pruebas refuerzan la hipótesis de que Marset dio la orden sin recurrir a sus socios locales.
En Bolivia, su nombre volvió a ser mencionado tras el asesinato de Lorgio Saucedo Méndez. El coronel Amilkar Ramírez, director de la Felcn en Santa Cruz, confirmó que se indaga la posible presencia del narco en un hangar de Coloradillos, Warnes, donde se hallaron avionetas, armas de guerra, 500 cartuchos y caletas para droga. Aunque por ahora solo son rumores, la Policía no descarta la implicación directa del uruguayo.
El operativo en el aeródromo movilizó 16 patrullas y dos helicópteros, además de una revisión a los permisos de la DGAC y la Alcaldía de Warnes. Cabe recordar que Marset fue protagonista de una fuga cinematográfica en Santa Cruz en 2023, y sigue siendo considerado un actor clave en las rutas de cocaína hacia Brasil y África.

En paralelo, el ministro de Gobierno, Roberto Ríos, advirtió en agosto sobre el intento de mafias internacionales, incluido el PCC, de asentarse en Bolivia tras la fuga de Marset. “No lo vamos a permitir”, aseguró la autoridad, tras una ola de secuestros y asesinatos en Santa Cruz atribuida a ajustes de cuentas.
Ante este panorama, el Gobierno anunció un plan integral de operaciones para reforzar la seguridad en Santa Cruz y contener la expansión de redes criminales ligadas al narcotráfico. La sombra de Marset, sin embargo, sigue proyectándose sobre el país, alimentando la preocupación de que Bolivia se convierta en refugio de carteles internacionales.

Vía: El Deber
