La UE endurece su pulso contra Moscú y congela indefinidamente los activos rusos

La Unión Europea dio un giro decisivo en su estrategia frente a Rusia al activar una cláusula de emergencia que permite inmovilizar de manera indefinida los activos soberanos del Banco Central ruso, valorados en unos 210.000 millones de euros. La medida busca evitar cualquier liberación anticipada de los fondos mientras Moscú no ponga fin a la guerra contra Ucrania ni asuma responsabilidades por los daños causados.

La decisión llega en un contexto de fuerte presión geopolítica y cuestionamientos externos, incluso desde Estados Unidos, y en una semana marcada por duras críticas del expresidente Donald Trump hacia Europa. Frente a ese escenario, Bruselas optó por mostrar firmeza y reforzar su capacidad de acción colectiva ante la agresión rusa.

Según explicó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el bloqueo envía una “señal clara” al Kremlin de que los costos de la guerra seguirán aumentando. Al mismo tiempo, sostuvo que el mensaje para Ucrania es de respaldo político, económico y estratégico, tanto en el campo de batalla como en futuras negociaciones.

La mayor parte de los fondos congelados —185.000 millones de euros— se encuentra en Euroclear, en Bruselas, mientras que el resto está distribuido en bancos de cinco Estados miembros. Hasta ahora, estos activos dependían del régimen tradicional de sanciones, que requiere renovación unánime cada seis meses, un mecanismo que se volvió frágil ante amenazas de veto, especialmente por parte de Hungría.

Para sortear ese riesgo, la Comisión Europea recurrió al artículo 122 de los Tratados de la UE, que permite adoptar medidas excepcionales con mayoría cualificada en situaciones de emergencia económica. Bruselas argumentó que la guerra de Rusia ha tenido un impacto grave y sostenido en la economía europea, desde interrupciones de suministro hasta mayores riesgos financieros y ataques híbridos.

Aunque algunos juristas y líderes políticos cuestionaron la existencia de una emergencia tras casi cuatro años de conflicto, la Comisión defendió la legalidad de la medida. El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, aseguró que la justificación económica supera ampliamente los requisitos del Tratado y brinda una base sólida para la decisión.

Con el nuevo marco, los Estados miembros tienen prohibido devolver los activos a Rusia y su liberación solo será posible cuando termine la guerra y deje de existir una amenaza para la economía europea, lo que requerirá otra mayoría cualificada. En la práctica, esto eleva el umbral político a tal punto que los fondos quedan congelados por tiempo indefinido.

Mientras el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, denunció la medida como una “dictadura bruselense” y anticipó acciones legales, diplomáticos europeos celebraron el paso como un precedente clave. Para muchos, la decisión muestra cómo podría actuar la UE con mayor autonomía y firmeza en política exterior, dejando atrás la parálisis de la unanimidad y marcando, como advirtió Berlín, un punto de inflexión para el futuro del continente.

Vía: Euronews

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