
Crece la presión sobre la Comisión Europea para que actualice la normativa fiscal sobre productos del tabaco e incluya impuestos específicos para los nuevos dispositivos de nicotina como los cigarrillos electrónicos y el tabaco calentado. En una carta dirigida a Ursula von der Leyen, 15 ministros de Economía y Hacienda exigieron que se reactive la Directiva sobre fiscalidad del tabaco, argumentando que el marco legal vigente, que data de 2011, está desfasado ante la proliferación de nuevos productos y el alarmante aumento de su uso entre menores de edad.

La preocupación sanitaria es compartida por expertos que alertan sobre la accesibilidad de estos productos, en parte por su bajo precio y falta de regulación fiscal homogénea en la UE. Lilia Olefir, directora de la coalición Smoke Free Partnership, subraya que la ausencia de impuestos adecuados ha facilitado el consumo en adolescentes. Según el último informe ESPAD, el vapeo diario entre jóvenes de 15 y 16 años se disparó del 7,9% en 2019 al 14% en 2024, revelando un problema de salud pública en crecimiento.
La Comisión ya contempla cambios significativos en la nueva Directiva, como el aumento del impuesto mínimo sobre cigarrillos tradicionales y la inclusión por primera vez de gravámenes para productos como vapeadores, tabaco calentado y bolsitas de nicotina. El objetivo es desincentivar el consumo mediante el encarecimiento de estos productos, especialmente entre los jóvenes. Países como Bélgica ya han tomado medidas unilaterales, prohibiendo en 2025 la venta de vapeadores desechables por su impacto en la salud juvenil.
No obstante, alcanzar un acuerdo en toda la UE será complicado. La propuesta necesita unanimidad entre los Estados miembros, y países como Italia, Grecia y Rumanía —con bajas tasas fiscales y grandes intereses en la industria tabacalera— han expresado su rechazo. Mientras, los países con impuestos más altos presionan por una armonización que también frene el contrabando y el comercio transfronterizo, impulsados por las diferencias fiscales.

Las industrias afectadas han reaccionado con escepticismo. Organizaciones como la Alianza Europea Independiente de Vapeadores argumentan que los nuevos impuestos podrían alimentar el mercado negro y que la clave no está en gravar, sino en sancionar la venta a menores. También sostienen que el vapeo es una alternativa para dejar de fumar, aunque los estudios científicos aún no lo confirman de forma concluyente. El debate sigue abierto, pero la presión política y social por una acción fiscal coordinada aumenta.
Vía: Euronews
