
Un estudio internacional reveló un fenómeno sorprendente: las personas con menor comprensión técnica de la inteligencia artificial (IA) son quienes muestran mayor entusiasmo por adoptarla. La investigación, publicada en Journal of Marketing y citada por WSJ, indica que, a diferencia de otras innovaciones tecnológicas, la fascinación por la IA crece en quienes menos entienden cómo funciona.

Los investigadores Stephanie Tully, Chiara Longoni y Gil Appel realizaron encuestas y experimentos en 27 países para medir la alfabetización en IA y su relación con el interés en usarla. El patrón fue consistente: quienes tenían menos conocimientos técnicos eran los más dispuestos a emplear herramientas como ChatGPT o Gemini para tareas académicas o creativas, desde analizar hechos históricos hasta escribir poemas.

Según el estudio, este entusiasmo no se debe a creer que la IA es más poderosa o menos riesgosa, sino a la percepción de “magia” que despierta en quienes desconocen sus mecanismos. Para estos usuarios, la generación automática de textos, ideas o imágenes resulta sorprendente y hasta misteriosa, lo que alimenta la curiosidad y la confianza en estas herramientas.
Los autores subrayan que esta tendencia no significa desinterés por parte de los más conocedores, sino un enfoque distinto. Quienes comprenden mejor la IA tienden a verla como algoritmos y procesos estadísticos, lo que fomenta un análisis más crítico que, sin embargo, no excluye el uso, aunque sí modera la fascinación inicial.
El hallazgo tiene implicaciones directas para las empresas tecnológicas, que podrían orientar sus estrategias hacia los usuarios menos familiarizados con la IA, al considerarlos un público más receptivo. Sin embargo, los expertos advierten que mantener la opacidad de estas tecnologías puede socavar la confianza a largo plazo, por lo que recomiendan combinar la accesibilidad con mayor transparencia sobre su funcionamiento.

Finalmente, los investigadores destacan que el asombro puede ser una puerta de entrada valiosa a la IA, pero no reemplaza al conocimiento. La alfabetización tecnológica sigue siendo clave para que los usuarios evalúen riesgos y beneficios de manera consciente, logrando así una relación más equilibrada, crítica y productiva con las herramientas de inteligencia artificial.
Vía: Xataka
