La magia de Apple: cuando Steve Jobs presentó un iPhone casi inservible y nadie lo notó

En 2007, Steve Jobs subió al escenario para presentar el primer iPhone en lo que hoy se considera una de las keynotes más memorables de la historia tecnológica. Lo que el público no supo entonces fue que el dispositivo apenas funcionaba. Según un reportaje de The New York Magazine, el sistema era tan inestable que requería seguir un guion rígido para evitar fallos. Para garantizar el éxito, Jobs tenía varios iPhones idénticos sobre el escenario y un guion estricto —conocido como “el camino dorado”— que debía seguir al pie de la letra.

El software del primer iPhone estaba plagado de errores: las canciones se interrumpían, los vídeos se bloqueaban, y cualquier desvío en la secuencia de acciones podía provocar un reinicio del sistema. Además, la señal de video proyectada al público fue posible gracias a una solución artesanal diseñada para no arruinar la estética de la presentación, algo prioritario para Jobs. Incluso la conectividad WiFi fue modificada para operar en frecuencias no utilizadas en EE. UU., y las barras de señal del iPhone estaban «maquilladas» para mostrar siempre cobertura máxima.

La estrategia de Apple para crear ilusiones técnicas no era nueva, y parece haber resurgido en la actualidad. En junio de 2024, la compañía presentó con entusiasmo su proyecto más ambicioso en años: Apple Intelligence, una reinvención de Siri basada en inteligencia artificial. Se prometía un asistente contextual, capaz de gestionar tareas personales con precisión. Sin embargo, en marzo de 2025, Apple anunció que la nueva versión de Siri no estará lista hasta 2026, desinflando las expectativas.

La demora fue interpretada como un golpe a la credibilidad de Apple, que no ofreció explicaciones concretas. Para analistas como John Gruber, es posible que muchas funciones mostradas en la WWDC ni siquiera estuvieran desarrolladas del todo. En ese sentido, la compañía repetiría la fórmula que usó en 2007: presentar el futuro antes de que sea una realidad tangible, dominando los tiempos y las narrativas para mantener el entusiasmo.

El paralelismo entre ambas presentaciones refuerza una idea clave: Apple ha hecho del control escénico y del secretismo una de sus mayores fortalezas. Ya sea en 2007 o en 2024, la empresa ha demostrado que puede vender una visión incluso antes de que exista. El nuevo Siri podría ser tan transformador como el iPhone original, pero hasta ahora sigue siendo una promesa cuidadosamente envuelta en la magia de una puesta en escena.

Vía: Xataka

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