La IA ya puede inclinar votos: estudios revelan que ChatGPT persuade hasta a uno de cada cuatro electores

La inteligencia artificial ha irrumpido con fuerza en el terreno político. Dos investigaciones publicadas en Nature y Science revelan que herramientas como ChatGPT pueden modificar la opinión de entre el 1,5% y el 25% de los votantes expuestos a sus argumentos, superando incluso la eficacia de las campañas tradicionales.

Aunque los modelos conversacionales suelen evitar responder directamente por qué partido votar, los estudios destacan que basta con reformular las preguntas para que la IA termine inclinándose por ciertas posiciones, especialmente en temas sensibles como la inmigración.

La investigación dirigida por David Rand y Gordon Pennycook analizó a miles de votantes de Estados Unidos, Canadá y Polonia, exponiéndolos a chatbots entrenados para debatir sobre elecciones recientes. En todos los casos, la IA logró alterar la intención de voto, con resultados que sorprendieron incluso a los propios autores.

En Estados Unidos, un chatbot optimizado para favorecer a Kamala Harris logró persuadir al 3,9% de los participantes, mientras que otro diseñado para apoyar a Donald Trump influyó en el 1,52%. En Canadá y Polonia, los cambios de opinión llegaron al 10%, lo que para los investigadores representa un impacto considerable.

Los verificadores humanos detectaron además que los argumentos generados no siempre eran precisos. Las respuestas que beneficiaban a candidatos conservadores incluían más errores, debido a que se alimentaban de datos más abundantes pero menos fiables provenientes de redes sociales de derecha.

Un segundo estudio, realizado con 77.000 votantes británicos, mostró que los modelos de IA más grandes y entrenados para incluir abundantes hechos pueden cambiar la postura de hasta un 25% de las personas consultadas. Sin embargo, su eficacia tiene un límite: cuando se quedan sin información verificada, comienzan a generar datos falsos, lo que se conoce como “alucinación”.

Los expertos coinciden en que esta capacidad de persuasión representa tanto una oportunidad como un riesgo. Si bien puede ayudar a contrarrestar teorías conspirativas, también abre la puerta a manipulaciones políticas si no existen salvaguardas claras, transparencia y supervisión estricta de cómo se entrena y utiliza la IA en contextos electorales.

Vía: El País, España

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