La baja del dólar es coyuntural y responde a expectativas más que a una recuperación real

El economista tarijeño Fernando Romero explicó que la reciente baja del dólar en el mercado paralelo, que actualmente se ubica en torno a los 10,50 bolivianos y en algunos casos cerca de los 10, responde a una situación coyuntural y pasajera, impulsada principalmente por un escenario político-económico favorable tras el cambio de gobierno y de modelo económico.

Romero considera que este comportamiento refleja una reacción del mercado más que una tendencia estructural o sostenida.

Entre los factores que contribuyen a esta apreciación temporal de la moneda nacional, mencionó el superávit comercial de 70 millones de dólares registrado en septiembre, la aprobación de más de 1.000 millones de dólares en créditos por parte de la Asamblea Legislativa saliente, y el acercamiento del nuevo gobierno al sector privado nacional e internacional, además del respaldo de organismos multilaterales.

Estos elementos, sumados al descenso del riesgo país a 930 puntos, la cifra más baja en más de dos años, habrían mejorado la percepción económica y motivado un mayor optimismo en los mercados.

Romero destacó que el apoyo de Estados Unidos y la confianza internacional también incidieron en esta tendencia temporal, pero advirtió que todo dependerá de las decisiones políticas que se tomen en las próximas semanas. Si el gobierno aprueba decretos contrarios a sectores como el transporte o el fabril, la situación podría revertirse rápidamente, generando una nueva presión sobre el tipo de cambio.

“No hay que estar tan pendientes de si el dólar baja o no, porque la mayoría de la población no maneja grandes cantidades de esa moneda”, apuntó el economista.

Asimismo, subrayó que el superávit comercial y la aprobación de créditos aún no se reflejan en la liquidez interna, ya que gran parte de los exportadores operan con la banca internacional y los préstamos aprobados todavía no se han desembolsado. Según Romero, los cambistas tampoco están vendiendo dólares debido a la baja cotización actual, pues muchos compraron a precios más altos y ahora vender implicaría pérdidas.

Finalmente, el economista advirtió que aún no existen señales de recuperación estructural, ya que persisten problemas como la falta de circulante en dólares, la inflación estable y la lenta llegada de carburantes. A su juicio, la caída del dólar responde más a “sensaciones y expectativas que a una realidad económica tangible”, reflejando un breve respiro financiero más que un cambio profundo en la situación del país.

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