Google lanza su buscador de vuelos con IA en plena tormenta antimonopolio en Europa

Google ha expandido aún más su control sobre las búsquedas digitales con el lanzamiento global de su nuevo buscador de vuelos impulsado por inteligencia artificial. La herramienta, llamada “Ofertas de vuelos” o Flight Deals, se integra directamente dentro de Google Flights y promete encontrar destinos y tarifas usando lenguaje natural, marcando un desafío directo a plataformas consolidadas como Skyscanner.

A diferencia de las búsquedas tradicionales, este nuevo sistema permite escribir peticiones abiertas —como “quiero un destino barato donde se coma bien”— y dejar que la IA haga el trabajo. Aunque la herramienta destaca por su flexibilidad, aún presenta fallos: algunos usuarios reportan que interpreta mal las fechas o propone opciones fuera del rango solicitado.

La novedad supone una alternativa más concreta a Skyscanner, que permite elegir “cualquier lugar” pero obliga a seleccionar fechas exactas o explorar meses completos. Google, en cambio, ofrece búsquedas abiertas que combinan flexibilidad y precisión, lo que podría atraer a viajeros indecisos que buscan opciones rápidas sin revisar destino por destino.

Sin embargo, la expansión de Google en nuevos nichos no llega sin polémica. La empresa ha sido criticada por integrar cada vez más funciones en su buscador, desplazando a webs especializadas. Casos recientes como AI Overview ya han provocado caídas de tráfico de hasta el 50% en medios comunicacionales, evidenciando el impacto del dominio de Google sobre el ecosistema digital.

La historia se repite: desde principios de los 2000, Google ha absorbido funciones antes realizadas por webs externas, como conversores de divisas o unidades. En algunos casos, esta estrategia terminó en sanciones, como la multa de 2.400 millones de dólares por priorizar Google Shopping en los resultados, o los 465 millones que debió pagar a la plataforma Idealo.

El lanzamiento de este buscador de vuelos llega además en un momento especialmente delicado para la compañía, que enfrenta una nueva investigación antimonopolio en la Unión Europea por presuntamente favorecer a Google Flights y Google Hotels sobre sus competidores. Las sanciones podrían ascender al 10% de sus ingresos globales.

En respuesta, Google realizó ajustes para alinearse con la Ley de Mercados Digitales, como añadir recuadros con enlaces a webs especializadas en la parte superior de los resultados. Aun así, la empresa criticó estas exigencias, afirmando que obligan a los usuarios europeos a emplear “soluciones engorrosas” que no responden a sus necesidades reales.

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