
El presidente del Colegio de Economistas de Tarija, Fernando Romero, afirmó que el Gobierno debe aplicar de manera urgente “paños fríos” a la crítica coyuntura económica y social que atraviesa el país, con el objetivo de llegar de forma más estable a las elecciones generales previstas para agosto.
Como primera medida, propuso levantar de inmediato los bloqueos de carreteras, ya que estos están agudizando la inflación, generando especulación en los mercados, incrementando la incertidumbre y deteriorando aún más la economía de las familias bolivianas. Romero también sugirió que se convoque a un consenso amplio entre el Gobierno, el sector privado y otras fuerzas políticas, a fin de garantizar gobernabilidad y evitar un mayor deterioro de las condiciones del país.

Romero advirtió que el poder adquisitivo de los bolivianos ha caído alrededor del 80% en el último año, como consecuencia de una economía estancada y de una inflación que calificó como elevada, sostenida y acelerada. Detalló que, según los datos del mes de mayo, la inflación mensual fue de 3,65%, la más alta en 40 años, mientras que la acumulada llegó al 9,81%, cifra que no se registraba desde 1987.
Esta situación ha obligado a muchas familias a modificar sus hábitos de consumo, ajustar sus presupuestos diarios e incluso hacer uso de sus ahorros para cubrir sus necesidades básicas. El economista remarcó que la combinación de la escasez de dólares y la falta de combustibles es uno de los principales factores que están impulsando esta crisis.
En ese marco, el presidente del Colegio de Economistas consideró indispensable que se garantice la realización de las elecciones de agosto y que, una vez elegido, el nuevo gobierno asuma la responsabilidad de implementar medidas estructurales para frenar la inflación y estabilizar la economía nacional.
Romero señaló que dichas medidas probablemente serán antipopulares, pero necesarias, y advirtió que el próximo gobierno será de carácter transitorio, ya que no podrá revertir en poco tiempo la situación crítica que atraviesa el país. A su criterio, este proceso de estabilización económica podría tardar entre dos y tres años, y requerirá decisiones firmes y un manejo técnico responsable.

Finalmente, Romero hizo un llamado a la población a ser consciente de que la economía boliviana ha entrado en una nueva etapa, en la que se deberá convivir con un costo de vida más alto. Anticipó que el dólar difícilmente volverá al tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos y que el precio de los carburantes también será más elevado.
En ese sentido, consideró que la economía se está sincerando y que, aunque el proceso sea doloroso, “En algún momento la burbuja tenía que estallar” remarcó. Para Romero, el país debe prepararse para una transición económica dura, pero necesaria, que siente las bases para una recuperación sostenible en el mediano plazo.

