
El Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira tiene prácticamente asegurado un paquete de créditos internacionales que asciende a casi 6.000 millones de dólares, recursos que se desembolsarían en los próximos meses y que buscan aliviar la crisis económica que atraviesa el país. La combinación de financiamientos aprobados por la anterior Asamblea Legislativa y los nuevos acuerdos gestionados por la actual administración abren una etapa de reactivación con fuerte respaldo externo.

La principal fuente de estos recursos proviene del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que comprometió un total de 3.100 millones de dólares para Bolivia. De ese monto, cerca de 460 millones serán desembolsados en los primeros 30 días de gestión del nuevo mandatario. Este apoyo inmediato permitirá cubrir necesidades fiscales urgentes y dar impulso a los programas de infraestructura y desarrollo económico.

Además, el Ejecutivo prevé concretar un crédito de 1.400 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de crear un “fondo de estabilización” que contribuya a corregir los desequilibrios financieros del país. El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, informó que el acuerdo formal con el FMI podría firmarse en marzo de 2026, aunque el organismo ya expresó su respaldo político a la nueva gestión.
A estos montos se suman los créditos aprobados por la anterior Asamblea Legislativa, durante la última etapa del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). Entre agosto y octubre, los exparlamentarios avalaron 1.200 millones de dólares en préstamos externos destinados a distintos proyectos, que no llegaron a ejecutarse por el cambio de administración. Ahora, estos recursos podrán ser activados por el nuevo gobierno para mejorar el flujo de divisas en el país.
El presidente Paz también anunció un entendimiento con Japón que permitirá ampliar el crédito de 100 millones de dólares con la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), cuyos términos serán revisados y posiblemente aprobados por la actual Asamblea. Este financiamiento forma parte de una serie de acuerdos de cooperación bilateral que buscan diversificar las fuentes de apoyo financiero.

De concretarse todos los desembolsos, el Gobierno boliviano tendría acceso a unos 5.800 millones de dólares en el corto plazo, cifra que podría superar los 6.000 millones si se suman futuros convenios con el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), instituciones que también han manifestado su interés en acompañar la recuperación económica del país.
El flujo de capitales internacionales y la mejora en las expectativas de los mercados ya comienzan a reflejarse en indicadores macroeconómicos positivos, como la caída del riesgo país y la estabilización del tipo de cambio. Con estos recursos, el Gobierno de Rodrigo Paz apuesta por una etapa de reconstrucción económica basada en la confianza internacional, la apertura a la inversión extranjera y la recuperación de la estabilidad financiera interna.
