

El gobernador de Tarija, Óscar Montes Barzón, advirtió que Bolivia atraviesa el inicio de una “debacle económica y energética”, como consecuencia directa de la caída sostenida en la producción y exportación de gas natural, situación que —según afirmó— comenzó a evidenciarse desde 2014.

La autoridad explicó que una de las primeras consecuencias de esta crisis es la disminución del ingreso de divisas al país, lo que dificulta la compra de combustibles en el exterior. Señaló que, a diferencia del pasado, cuando el gas generaba importantes ingresos en dólares, actualmente el Estado enfrenta serias limitaciones para acceder a esta moneda, agravadas por la existencia de un mercado paralelo.
Montes alertó que, de continuar esta tendencia, Bolivia no solo dejará de percibir recursos por exportación de gas —actualmente reducida principalmente al mercado brasileño—, sino que además se verá obligada a importar gas para sostener su sistema energético, lo que encarecerá significativamente los costos.
En ese sentido, advirtió que el precio de la energía eléctrica podría incrementarse considerablemente, ya que el gas importado tiene un costo mucho mayor al que se utilizaba internamente. Esta situación también impactaría en el gas domiciliario, el gas vehicular, las industrias y plantas como la de urea.

El gobernador sostuvo que los efectos de esta crisis podrían traducirse en la paralización de sectores productivos, energéticos e industriales, lo que representa un riesgo inminente para la estabilidad económica del país. No obstante, indicó que la Gobernación de Tarija ha logrado estabilizar sus finanzas pese a este contexto adverso.
Finalmente, Montes expresó su preocupación por la respuesta del Gobierno nacional ante este escenario, señalando que la situación requiere atención urgente y decisiones oportunas para evitar un agravamiento mayor de la crisis económica y energética en Bolivia.
