El robo de cable en el AVE desata el caos: retrasos masivos revelan la fragilidad de la red ferroviaria española

Una nueva jornada caótica golpeó este martes al servicio de alta velocidad en España tras confirmarse el robo de cable en un tramo cercano a Córdoba. El incidente, registrado a primera hora de la mañana en las instalaciones de Adif, ocasionó retrasos generalizados en todos los trenes con llegada a Madrid. Lo que en principio se calculaba como demoras de entre 10 y 40 minutos terminó afectando a varios convoyes por más de una hora, según relataron pasajeros.

La incidencia se originó entre Córdoba y Guadajoz y, aunque Adif aseguró que estaba resuelta hacia las 11:00 de la mañana, el efecto en cascada mantuvo congestionada la red durante horas. Este episodio no es aislado: en los últimos meses, la red ferroviaria española ha sido víctima recurrente de robos de cable, especialmente en el corredor andaluz, lo que agrava los problemas de puntualidad y confianza de los usuarios.

El robo de hoy se suma a otros episodios recientes. En mayo, más de 16.000 pasajeros quedaron varados tras múltiples sustracciones en la línea hacia Toledo. Ese mismo mes se reportaron casos en Palencia y Cantabria, y en junio otro ataque en Cataluña volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura. En julio, el caos alcanzó a Madrid con retrasos en Cercanías, confirmando que el problema se extiende por todo el país.

Desde Renfe y el propio Gobierno se reconoce la dificultad de controlar más de 15.000 kilómetros de red ferroviaria. El presidente de la operadora, Álvaro Fernández de Heredia, ya había advertido que se requerían más medios de seguridad. Mientras tanto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, no han descartado la hipótesis de sabotaje, lo que eleva la preocupación por posibles ataques deliberados contra la infraestructura.

El impacto económico de estos robos resulta, en muchos casos, irrisorio frente a las pérdidas y perjuicios que generan. Algunos golpes apenas han reportado a los ladrones cobre por 300 euros, mientras que las consecuencias para los usuarios se traducen en miles de viajeros afectados, jornadas de caos y pérdidas millonarias para las operadoras. La oposición, por su parte, ya exige una auditoría integral del mantenimiento de la red, acusando a Adif de una gestión deficiente.

Con un verano marcado por cancelaciones, trenes averiados y hasta incendios que afectaron la circulación, la alta velocidad española atraviesa una de sus peores crisis de confianza. Expertos y autoridades coinciden en que la demanda de viajes ha crecido más rápido que las inversiones en infraestructura, lo que convierte cada incidente, como el robo de hoy, en la punta de un iceberg que amenaza con hundir la reputación del servicio ferroviario más emblemático del país.

Vía: Xataka

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