El economista y docente de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS), Víctor Hugo Figueroa, señaló que la región urge un cambio de modelo tras agotarse la bonanza de los recursos naturales no renovables. Advirtió con preocupación la migración de jóvenes profesionales y observó trabas logísticas claves, como los altos costos del transporte aéreo, para consolidar una alternativa económica.

La economía del departamento de Tarija se encuentra en un punto de inflexión estructural que exige abandonar la dependencia extractivista. El economista y docente de la Universidad Juan Misael Saracho, Víctor Hugo Figueroa, vertió un análisis crítico sobre el estado financiero actual de la región, afirmando que, al igual que el resto del país, Tarija viene saliendo de un ciclo de 20 años concentrado casi exclusivamente en la explotación de recursos naturales no renovables, específicamente el gas natural. Al haberse agotado esa época de bonanza petrolera, el especialista instó a la sociedad y a las instituciones a cambiar de mentalidad y buscar opciones urgentes desde su propia realidad productiva.

Figueroa manifestó su alarma por las consecuencias sociales directas que está provocando la desaceleración económica regional.
«Tarija tiene que despertar de este letargo en el que ha vivido por un tiempo muy considerable. Hay muchos jóvenes tarijeños que se están yendo a otras latitudes del país o fuera de Bolivia para encontrar oportunidades de empleo; creemos que es una situación muy preocupante. Tenemos que ver otras alternativas para el desarrollo, no solamente de la provincia Cercado, sino de todo el departamento. Hay apuestas importantes como el turismo y la economía naranja para realmente salir de esta crisis». — Víctor Hugo Figueroa, Economista y Docente de la UAJMS.

El turismo como un proceso complejo y el freno de los pasajes caros
Al evaluar si el sector turístico posee el suficiente músculo financiero para relanzar y estabilizar el aparato económico departamental, el analista aclaró que este viraje no ocurrirá de la noche a la mañana, sino que formará parte de un proceso largo y complejo. Figueroa subrayó que para transformar la región en un destino atractivo se deben crear condiciones básicas que requieren de inversión pública y privada, además de un soporte logístico del que hoy se carece.
El docente universitario desglosó los principales desafíos estructurales para consolidar esta nueva matriz de ingresos:
- Monopolio del transporte aéreo: El especialista observó que Tarija cuenta con una sola línea aérea operativa (Boliviana de Aviación – BoA) que cubre las rutas de llegada y salida del departamento.
- Costos prohibitivos: Denunció que las tarifas de los pasajes de dicha empresa estatal son sumamente elevadas, lo cual vuelve prohibitivo el flujo constante de viajeros.
- Déficit de infraestructura: Advirtió la necesidad de mejorar las condiciones físicas globales para que el visitante nacional y extranjero decida llegar a la región.
El espejo de Salta: Posicionar la marca hacia el exterior
Para el profesional de la UAJMS, el reto principal radica en lograr posicionar e instalar formalmente a Tarija como un destino turístico competitivo, no solo a nivel nacional, sino principalmente en los mercados internacionales. Para demostrar la viabilidad de la propuesta, citó el ejemplo de la provincia de Salta (Argentina) y otras regiones del mundo que lograron reconvertir sus economías locales mediante esta industria sin chimeneas.
Figueroa concluyó su diagnóstico recordando que alcanzar los estándares de las potencias turísticas vecinas demanda tiempo, constancia y una planificación estratégica que trascienda la coyuntura política. Remarcó que la diversificación económica, apoyada en la creatividad de la economía naranja, es el único camino viable para retener el talento humano joven del departamento y sepultar definitivamente la era de la «falsa seguridad» que otorgaba la renta petrolera estatal.
