
El reciente debate presidencial organizado por UNITEL reunió a Samuel Doria Medina, Jorge Tuto Quiroga y Manfred Reyes Villa, quienes, pese a sus diferencias ideológicas, coincidieron en la necesidad de implementar reformas estructurales para enfrentar la crisis económica que atraviesa Bolivia. Los tres candidatos expusieron sus planes sobre la creación de un fondo de estabilización, la eliminación de subsidios a los combustibles y la reestructuración del aparato estatal.

Uno de los puntos centrales fue el acceso a divisas. Doria Medina propuso crear un fondo de emergencia de $us 5.000 millones para sostener las exportaciones y atender pagos de deuda en sus primeros 100 días de gobierno. Tuto Quiroga, por su parte, planteó acudir a organismos internacionales para gestionar un rescate financiero de $us 12.000 millones, mientras Reyes Villa optó por evitar el endeudamiento externo, apostando a los ingresos del litio y a bonos verdes y de carbono por un valor estimado de $us 10.000 millones.
En cuanto a la estructura del Estado, los tres candidatos apuntaron a reducir el gasto público y reformar el aparato estatal, aunque con propuestas distintas. Samuel anunció un decreto inmediato para cerrar empresas públicas deficitarias, Tuto propuso devolver la independencia al Banco Central y rediseñar leyes estructurales, y Reyes Villa sugirió una reforma constitucional para institucionalizar los cargos estatales a través del mérito.
Sobre la subvención a los combustibles, el tema generó amplio consenso con diferentes enfoques. Doria Medina defendió su eliminación inmediata con precios internacionales, Quiroga propuso una transición gradual empezando por el diésel, y Reyes Villa aseguró que se pueden mantener precios bajos mediante contratos de importación directa, aunque sus datos fueron cuestionados.

Las propuestas reflejan un viraje hacia un modelo más liberal y tecnocrático en la gestión económica, con énfasis en la disciplina fiscal, eficiencia del Estado y apertura al financiamiento externo o inversión en recursos estratégicos como el litio. A pesar de las diferencias en el “cómo”, los tres coinciden en que la actual situación económica es insostenible bajo el modelo vigente.
Este debate no solo reveló las estrategias de cada candidato, sino también la necesidad de un nuevo consenso nacional en torno a políticas de ajuste y reforma. La campaña avanza en medio de una ciudadanía cada vez más afectada por la escasez de dólares, el déficit fiscal y la incertidumbre económica, esperando definiciones claras sobre el rumbo que tomará Bolivia en los próximos años.

Vía: UNITEL
