Colombia talla su futuro musical: escuela en Ibagué forma luthieres bajo la guía del Instituto Stradivari

En Ibagué, ciudad conocida como la capital musical de Colombia, se desarrolla un proyecto único en Latinoamérica: el primer programa de Tecnología en Construcción y Reparación de Instrumentos de Cuerda Frotada, impulsado por el Conservatorio del Tolima. Esta escuela forma a nuevos luthieres bajo los lineamientos de la legendaria Escuela Internacional de Luthería de Cremona, cuna del violín y de maestros como Amati, Guarneri y Stradivari.

La iniciativa, que surgió con el respaldo de la Fundación Salvi, busca responder a una necesidad urgente: garantizar instrumentos de calidad a los músicos colombianos y formar profesionales capaces de repararlos. Durante años, los intérpretes se vieron obligados a usar violines, violas y chelos de baja calidad, en su mayoría importados, lo que limitaba su desarrollo artístico. Hoy, gracias a esta alianza, los estudiantes aprenden directamente de maestros italianos y tienen la oportunidad de continuar sus estudios en Cremona.

El proyecto tiene sus raíces en un intento fallido de exportar arpas desde Colombia en tiempos del narcotráfico, cuando los envíos eran destruidos por sospechas de contener drogas. Pese a esa frustración, Julia y Víctor Salvi decidieron invertir en la formación de luthieres locales, convencidos de que la música podía ser un camino de esperanza en medio de la adversidad.

Actualmente, los estudiantes del programa —jóvenes y adultos entre 16 y 67 años— reciben formación gratuita y sin matrícula. Entre ellos hay músicos, artesanos y ebanistas que, con dedicación, aprenden a tallar y restaurar instrumentos. Ya se han graduado los primeros seis luthieres, tres de los cuales continúan estudios avanzados en Cremona con el compromiso de regresar a enseñar en Colombia.

La alianza con el Instituto Stradivari es inédita en el mundo y representa un puente directo entre Europa y Latinoamérica. Además del aprendizaje técnico, los estudiantes reciben apoyo para trámites migratorios, manutención y preparación académica, garantizando su permanencia y éxito en el exigente entorno cremonés.

Expertos como Antonio Miscená, director de la Orquesta Sinfónica de Cartagena, consideran que este proyecto ha abierto un nuevo capítulo en la historia cultural del país. Para Julia Salvi, el sueño es aún más ambicioso: que de estas aulas salga un futuro Stradivarius colombiano, capaz de tallar instrumentos que trasciendan generaciones y consoliden a Colombia como referente en el arte de la luthería.

Vía: El País, España

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