COB reconoce posible derrota del MAS y convoca a “resistencia popular” contra un eventual gobierno opositor

La Central Obrera Boliviana (COB) admitió este miércoles que un partido opositor lidera las encuestas y tiene altas probabilidades de ganar las elecciones del 17 de agosto de 2025, dejando al Movimiento al Socialismo (MAS) al borde de una derrota y de la posible pérdida de su personería jurídica. Ante este escenario, su dirigencia, encabezada por Juan Carlos Huarachi, llamó a la “resistencia” contra lo que calificó como una “derecha fascista” y advirtió que no permitirán un retroceso en las conquistas sociales.

En un comunicado difundido públicamente, la COB alertó que sectores políticos opositores podrían intentar “saquear las riquezas naturales” del país, por lo que pidió a los trabajadores y a la población “preparar y organizar la resistencia popular”. La entidad sindical recordó su papel como defensora de los derechos laborales y del pueblo, comprometiéndose a movilizarse en defensa de los avances sociales obtenidos durante los últimos años.

Aunque la COB forma parte del denominado Pacto de Unidad que respalda al Gobierno de Luis Arce y al binomio oficialista Eduardo del Castillo–Milan, la dirigencia no realizó un llamado directo a votar por ellos. Huarachi se limitó a pedir a la ciudadanía que utilice su voto para preservar la unidad, la estabilidad económica y la identidad socialista del país.

En paralelo, dirigentes del MAS y del Pacto de Unidad, en conferencia de prensa, anunciaron que preparan una “sorpresa” electoral para la jornada del domingo. El jefe nacional del MAS, Grover García, reiteró que cuentan con un millón de militantes y que esperan que todos ellos respalden al partido en las urnas, pese a la adversidad que reflejan los sondeos.

El oficialismo continúa organizando concentraciones masivas, muchas de ellas respaldadas por la administración pública. Funcionarios estatales, especialmente del Ministerio de Obras Públicas, conocidos como los “guerreros azules”, han sido protagonistas visibles en los actos de campaña del binomio Eduardo-Milan, reforzando el aparato de movilización del MAS en la recta final.

Con el tiempo electoral agotándose, el llamado de la COB a la resistencia marca un cambio de tono en la narrativa oficialista, reconociendo por primera vez de forma implícita la posibilidad de un triunfo opositor, mientras intenta movilizar a sus bases para evitar lo que consideran un retroceso político y social para el país.

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