Campesinos alertan que la seguridad alimentaria está en riesgo por escasez de combustible y alza de insumos

El dirigente de la Central Campesina de Cercado, Rivelino Zenteno, advirtió que la seguridad alimentaria en Tarija y otras regiones del país está seriamente amenazada debido al aumento desmedido en los precios de insumos agrícolas, como fertilizantes y abonos químicos, además de la escasez de combustible que afecta directamente al trabajo en el campo.

Rivelino Zenteno, Ejecutivo Central Campesina de Cercado

Zenteno explicó que, aunque los productores no dejarán de sembrar, la cantidad de cultivos disminuirá considerablemente porque los costos de producción ya no son sostenibles. Indicó que el quintal de fertilizante, que antes costaba entre 320 y 380 bolivianos, ahora supera los 1.000 bolivianos, lo cual hace inviable la rentabilidad de varios productos agrícolas como el tomate, cuyo precio en el mercado no cubre ni los gastos básicos de producción.

A esta situación se suma la limitada distribución de combustible. Según el dirigente, actualmente solo se entrega diésel y gasolina una vez por semana a un reducido grupo de campesinos, lo que complica aún más las labores de siembra y cultivo. “No alcanza para todos, nuestra gente hace fila con bidones, pero muchas veces vuelve sin nada”, lamentó.

Frente a esta crisis, Zenteno adelantó que se están buscando alternativas como la compra directa de urea e insumos a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) o proveedores nacionales, para reducir costos y asegurar el abastecimiento. Asimismo, informó que el próximo 29 de julio se realizará un ampliado departamental convocado por la Federación Campesina, en el que se definirán acciones para enfrentar el deterioro del sector productivo.

El dirigente insistió en la urgencia de encontrar soluciones estructurales para evitar una caída en la producción local de alimentos, lo que afectaría directamente a la oferta en los mercados y, por ende, al consumidor final. «Estamos muy preocupados, porque si el campo no produce, la ciudad tampoco come», concluyó.

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