Bolivia necesita 1,3 millones de toneladas de maíz anuales para abastecer la demanda interna, pero este año, debido a sequías e inundaciones, solo se producirán 600 mil toneladas en el mejor de los casos, según el presidente de la Asociación de Avicultores de Tarija, Ronny Martínez Villa. Existe incluso el riesgo de que la producción apenas alcance las 400 mil toneladas, lo que pone en jaque la seguridad alimentaria del país.

El déficit de maíz afecta directamente a la producción de pollo y huevo, ya que los avicultores dependen de este insumo como alimento para las aves. Martínez advirtió que la incertidumbre por la falta de dólares, diésel e insumos agrícolas se mantiene desde el año pasado y que no se han tomado medidas concretas para resolver la crisis. En el Chaco tarijeño, la falta de diésel en diciembre impidió la siembra oportuna de maíz, lo que agrava aún más el problema.
Otro factor crítico es la reducción del 40% en la provisión de pollitos «b-b» a las granjas avícolas, debido a problemas en la importación de genética. Esto significa que muchas granjas operan con la mitad de su capacidad, lo que, sumado a la escasez de maíz, impactará en el precio del pollo y el huevo en el mercado.
La situación es especialmente preocupante en la previa del Carnaval, cuando la demanda de carne de pollo y huevo aumenta significativamente con la llegada de turistas. Martínez instó al gobierno a priorizar la seguridad alimentaria y tomar acciones urgentes para evitar un colapso en el sector avícola, que se encuentra en un momento crítico.
