La agencia de calificación Fitch Ratings redujo la calificación crediticia de Bolivia de CCC a CCC-, reflejando un riesgo extremo de incumplimiento de obligaciones financieras.

Expertos advierten que esta evaluación dificultará el acceso del país a financiamiento externo y aumentará los costos para el gobierno, el sistema financiero y las empresas. Además, critican la ausencia de medidas económicas correctivas y estructurales, así como la crisis crónica de reservas internacionales.
Especialistas como Róger Banegas y Walter Morales señalan que esta situación coloca al país en una posición de alta vulnerabilidad, con una probabilidad significativa de default. Morales subraya que los déficits fiscales persistentes y la falta de reformas profundizan el riesgo financiero, mientras que José Gabriel Espinoza considera que la calificación refleja una tendencia negativa ya anticipada por Fitch, incrementando la posibilidad de impago de la deuda.
Desde el gobierno, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, rechazó la evaluación de Fitch, calificándola de limitada y reduccionista. Afirmó que Bolivia continúa cumpliendo puntualmente con el servicio de su deuda externa, y acusó a la agencia de generar incertidumbre innecesaria al basarse únicamente en las reservas internacionales netas como indicador principal de la economía boliviana.
La deuda externa e interna de Bolivia asciende al 80% del PIB, según el economista Antonio Saravia, quien alertó sobre la inminente posibilidad de bancarrota si no se toman acciones. Mientras tanto, el gobierno insiste en que otros indicadores económicos no han sido considerados en los reportes, defendiendo la estabilidad de sus compromisos financieros frente a las perspectivas pesimistas de la agencia calificadora.
Vía: El Deber
