
El asambleísta departamental de Tarija, Francisco Rosas, criticó el decreto de austeridad del gobernador, señalando que carece de profundidad y no aborda problemas estructurales. Considera que las medidas anunciadas, como la reducción del uso de vehículos y combustible, podrían haberse implementado con una simple orden administrativa, sin necesidad de un decreto departamental.

Rosas esperaba que el decreto incluyera la eliminación de direcciones innecesarias, la reducción de gastos en pasajes y viáticos, y la fusión de entidades desconcentradas del gobierno departamental. También cuestionó que no se haya reducido el presupuesto del despacho del gobernador, que, según él, asciende a cerca de 10 millones de bolivianos. Afirmó que el decreto es un «engaño para Tarija» al no incluir cambios sustanciales en la estructura del gasto público.
El asambleísta propuso la eliminación de la telefonía corporativa en la gobernación, argumentando que representa un gasto excesivo en tiempos de crisis. Según datos obtenidos del Sistema de Contrataciones Estatales (SICOES), la gobernación tiene un contrato de telefonía celular corporativa e internet por aproximadamente 900.000 bolivianos, con 32 líneas distribuidas entre los funcionarios. Considera que estos recursos deberían destinarse a necesidades más urgentes.
