
Arabia Saudí, uno de los mayores productores de crudo del planeta, está dando un giro estratégico que podría transformar el mercado energético mundial. Ante un escenario de abundancia petrolera y con proyecciones de un “superávit inmenso” para 2026, el reino ha decidido impulsar de lleno una nueva era: la del gas natural. Su arma principal es Jafurah, un gigantesco yacimiento que comenzará a operar este mismo año.


El anuncio coincide con las advertencias de la Agencia Internacional de Energía, que afirma que el mundo ha dejado atrás la era del petróleo para entrar en la era de la electricidad. Los bancos internacionales describen la sobreoferta de crudo como “caricaturesca”, mientras algunos países productores incumplen acuerdos que buscaban sostener los precios. Ante este contexto, Arabia Saudí, que viene produciendo por debajo de su capacidad, opta por una estrategia que le devolverá protagonismo y control en el mercado energético.
El campo de Jafurah —cuyo nombre significa “río” en árabe— es el mayor yacimiento de gas de esquisto rico en líquidos de toda la región. Ubicado en la provincia oriental del país, cerca de la costa, abarca una extensión monumental de 170 kilómetros de largo por 100 de ancho. Pese a su tamaño, el área permaneció sin explotar durante años, hasta que el Gobierno saudí decidió convertirlo en la nueva joya energética del reino.
La puesta en marcha de este megayacimiento permitirá al país utilizar gas para su propio consumo eléctrico, liberando así enormes cantidades de petróleo que antes se destinaban a su sistema energético interno. En la práctica, esto inundará aún más el mercado mundial con barriles de crudo, lo que podría derivar en una nueva caída de precios durante los próximos meses.
Para Arabia Saudí, la apuesta es un movimiento estratégico doblemente beneficioso. Por un lado, consolida la diversificación económica que busca desde hace años, reduciendo su dependencia del petróleo. Por otro, Jafurah promete convertirse en una fuente significativa de ingresos, con un aporte estimado de 23.000 millones de dólares anuales al PIB saudí.

Las cifras del yacimiento son colosales: Jafurah contiene unos 229 billones de pies cúbicos de gas y 75.000 millones de barriles de condensados. Su operación comenzará en 2024 y alcanzará un pico de producción hacia 2030, transformándose en una pieza clave dentro de la infraestructura energética del país.
De acuerdo con el jefe de Saudi Aramco, la capacidad de producción llegará a unos 2.000 millones de pies cúbicos estándar por día para finales de la década. Con ello, Arabia Saudí aspira a posicionarse como uno de los principales productores de gas del mundo, liderando no solo el mercado del petróleo, sino también la nueva era energética global.

Vía: Xataka
