
El alcalde de Tarija, Johnny Torres Terzo, negó que el reciente funcionamiento irregular de la Entidad Municipal de Aseo de Tarija (EMAT) se deba a un paro de brazos caídos, como se insinuó en algunos sectores.
Aseguró que el servicio opera con normalidad y pidió tranquilidad a la población. Según explicó, el verdadero problema radica en la falta de maquinaria nueva, consecuencia de cuatro licitaciones públicas que fueron declaradas desiertas por la falta de interés de las empresas proveedoras.

Torres atribuyó esta situación a la crisis económica nacional, indicando que las empresas se rehúsan a participar debido a la inestabilidad cambiaria. «Tienen que comprar los camiones en dólares y la Alcaldía paga en bolivianos, además con crédito a cinco años», afirmó, remarcando que no puede forzar la participación de oferentes.
En ese contexto, reveló que se solicitó al banco financiador autorización para hacer la compra por excepción, dado que el contrato vigente exige el procedimiento de licitación.
El burgomaestre también recordó las dificultades que enfrentó para conseguir financiamiento. Detalló que, pese a haber iniciado el proyecto hace cuatro años, el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) rechazó el financiamiento tras un prolongado trámite, sugiriendo que la negativa podría deberse a razones políticas.

A pesar de todo el municipio logró asegurar un crédito parcial de 37 millones de bolivianos con el Banco BISA, aunque el presupuesto inicial estimaba 70 millones para renovar por completo el parque automotor de EMAT.
Torres enfatizó que la licitación ya ha sido relanzada y expresó su esperanza de que esta vez se presenten oferentes.
«No es culpa de la Alcaldía sino del contexto económico del país», reiteró, al señalar que la falta de maquinaria no se debe a negligencia municipal sino a una coyuntura desfavorable que dificulta la ejecución de proyectos pese a los esfuerzos institucionales.

