Alarma en Tariquía: denuncian que ingreso de PETROBRAS con maquinaria pesada afectará casi la mitad de la reserva

La reserva de Tariquía, ubicada en el departamento de Tarija, vuelve a estar bajo la lupa de la polémica ambiental. Comunarios y activistas denunciaron que la empresa petrolera PETROBRAS ingresará en los próximos días con maquinaria pesada a la región de San Telmo, con el objetivo de abrir camino hacia los pozos Domo Oso X3 Tarija y San Telmo Norte. Según afirmaron, la compañía ya cuenta con licencia y ficha ambiental que le permiten iniciar operaciones.

La activista y comunaria Janeth Alfaro alertó que la primera gran afectación a Tariquía se producirá en la fase inicial de apertura de caminos. Explicó que este paso representaría un daño ambiental del 77%, lo que se traduce en unas 97 mil hectáreas comprometidas dentro del área protegida, considerada estratégica para la biodiversidad del país.

La reserva natural de Tariquía abarca un total de 246 mil hectáreas, por lo que el avance hacia el pozo San Telmo Norte implicaría una amenaza directa a casi la mitad de su extensión. Este ecosistema, considerado un “pulmón natural” del sur de Bolivia, alberga una riqueza de flora y fauna que se vería gravemente comprometida por la intervención petrolera.

Frente a esta situación, las comunidades y activistas anunciaron medidas de presión contra el Gobierno y la empresa. Denunciaron que las autoridades nacionales, departamentales y municipales no han tomado acciones concretas para resguardar Tariquía, pese a la evidencia de riesgo ambiental inminente.

Entre sus exigencias destacan la renuncia del ministro de Medio Ambiente, además de otros responsables regionales, a quienes acusan de incumplir su rol de defensa del patrimonio natural. Señalan que el silencio institucional ha favorecido los intereses de las petroleras en detrimento de las comunidades.

Finalmente, los comunarios reiteraron su pedido de anulación de todos los contratos petroleros en la reserva, incluidos los proyectos de San Telmo, Astillero y Churumas. Aseguran que cualquier actividad hidrocarburífera en Tariquía constituye un atentado contra la vida, la biodiversidad y el futuro de las poblaciones que habitan en esta área protegida.

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