
Un reciente informe elaborado por Aldeas Infantiles SOS, en coordinación con la Universidad Católica Boliviana y la Gobernación de Tarija, reveló un panorama crítico sobre la situación de protección de niños, niñas y adolescentes en el departamento. Los datos muestran un nivel de vulnerabilidad mucho más alto del esperado y encendieron las alertas entre instituciones y autoridades.


Según el reporte presentado, el 79% de la población infantil evaluada se encuentra en condiciones de protección baja, lo que significa que no cuentan con el acompañamiento, cuidado o supervisión necesarios para su bienestar. Aún más preocupante, un 18% está en un nivel de riesgo crítico, lo que los expone directamente a situaciones de abandono, violencia o negligencia.
El subdirector de Aldeas Infantiles SOS, Eduardo Serrano, señaló que las cifras ponen en evidencia una realidad que no se puede seguir ignorando. En particular, remarcó que las niñas presentan índices más altos de abandono y vulnerabilidad, un patrón que obliga a reforzar las políticas de igualdad y protección con enfoque de género.
Serrano afirmó que los resultados permiten dimensionar la magnitud del problema y llamó a las instituciones a fortalecer las políticas públicas de cuidado y protección. “Es fundamental articular acciones y garantizar entornos seguros para su desarrollo”, expresó, subrayando la necesidad de una respuesta urgente y coordinada.
El estudio también refleja que muchos menores enfrentan dificultades relacionadas con la falta de apoyo emocional, ausencia de redes familiares sólidas y precariedad económica, factores que incrementan el riesgo de vulneración de derechos. Esta combinación crea entornos frágiles donde los menores quedan expuestos a situaciones que comprometen su bienestar.
Las organizaciones involucradas destacaron que la problemática no es aislada, sino que se extiende por varios municipios del departamento, lo que refuerza la necesidad de intervenciones estructurales y sostenidas a largo plazo. Identificar estos riesgos —señalaron— es un primer paso, pero debe ir acompañado de acciones efectivas.

Finalmente, las instituciones anunciaron que continuarán trabajando en estrategias conjuntas para reducir los niveles de riesgo y promover mecanismos de prevención y atención integral. El compromiso, señalaron, es avanzar hacia políticas que garanticen entornos protectores y un futuro más seguro para la niñez y adolescencia de Tarija.

Vía: la Voz de Tarija
