
La dirigente de los pacientes con cáncer en Tarija, Blanca Esquite, informó que al menos diez personas, entre hombres, mujeres y niños, han fallecido en lo que va del año a causa de la falta de medicamentos, tratamientos y recursos económicos para continuar con su atención médica.

Según explicó, muchos enfermos del área rural y de las provincias suspendieron sus tratamientos debido a la imposibilidad de costear los gastos o acceder a los servicios especializados.

Esquite relató que varios pacientes debieron viajar a otras ciudades, como Santa Cruz o La Paz, en busca de radioterapia, ya que Tarija no cuenta con un hospital oncológico equipado ni con los medios necesarios para tratar la enfermedad.
La situación se agrava, dijo, porque los enfermos son derivados a otras regiones solo cuando “hay espacio”, lo que retrasa los tratamientos y provoca que el cáncer avance a etapas más graves.
La representante advirtió que la falta de equipos funcionales también ha empeorado la atención. Mencionó, por ejemplo, que la tomografía del hospital se encuentra constantemente fuera de servicio, lo que impide realizar diagnósticos oportunos y acelera el deterioro de los pacientes.
“Durante ese tiempo la enfermedad avanza, se expande y causa metástasis”, lamentó.
Asimismo, denunció que los medicamentos para el tratamiento del cáncer han subido de precio hasta el triple, y que el sistema público de salud no cubre el 100% de los fármacos necesarios, obligando a los pacientes a comprar medicinas de origen chino o hindú, cuyos resultados son deficientes. “Eso enferma más a los pacientes, no mejora su salud”, aseguró.

Finalmente, Esquite expresó su preocupación por el abandono del sistema de salud hacia los pacientes con cáncer, al que calificó de “insuficiente e incapaz” de responder a las necesidades reales.
Señaló que la falta de políticas efectivas y de infraestructura adecuada está condenando a muchos enfermos a una muerte evitable, y pidió una respuesta urgente de las autoridades departamentales y nacionales.
