Romero tras la anulación del DS 5503: “El Gobierno avanza uno, pero retrocede dos en economía y gobernabilidad”

El economista tarijeño Fernando Romero evaluó la anulación del Decreto Supremo 5503 y afirmó que, si bien el Gobierno nacional dio un paso adelante, en los hechos retrocedió dos, al enviar señales contradictorias en materia económica y de gobernabilidad. A su criterio, la decisión responde más a presiones sociales y políticas que a una estrategia estructural de largo plazo.

Romero destacó como un aspecto positivo que se mantenga la eliminación de la subvención a los carburantes, medida que —según explicó— permite un ahorro aproximado de 10 millones de dólares diarios. Sin embargo, advirtió que esos recursos se pierden rápidamente a causa de los bloqueos y del mayor gasto operativo del aparato estatal, lo que termina afectando la estabilidad económica.

El analista señaló que el Gobierno también decidió sostener algunas políticas de apoyo social, como el diferimiento de créditos, el aumento de rentas y el incremento salarial, orientadas principalmente a los sectores más vulnerables. No obstante, alertó que estas medidas implican un mayor gasto público, lo que complica aún más la reducción del déficit fiscal.

Uno de los puntos que más preocupa a Romero es la imagen que el país proyecta hacia el exterior, al considerar que la anulación del decreto debilita la seguridad económica y jurídica, factores clave para la llegada de inversiones. Recordó que se dejaron sin efecto, al menos de manera temporal, iniciativas como el perdonazo tributario y otras acciones destinadas a dinamizar la economía y atraer capital extranjero.

Asimismo, cuestionó que los decretos que reemplazarán al 5503 aparentemente sean elaborados mediante negociaciones políticas con sectores afines, sin una participación amplia del conjunto de los actores económicos, productivos y sociales del país. En ese sentido, remarcó que gobernar bajo presión no garantiza estabilidad ni sostenibilidad.

Finalmente, Romero sostuvo que el Gobierno debe replantear su política económica y su forma de gobernar, recordando que las autoridades fueron elegidas para tomar decisiones, incluso cuando estas resulten impopulares. Subrayó que el diálogo y el consenso son fundamentales, pero advirtió que las medidas estructurales requieren liderazgo y una visión clara frente a un escenario económico cada vez más complejo.

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