El dirigente nacional de los regantes de Bolivia, José Manuel Yañez, manifestó que su sector comprende la decisión del Gobierno de levantar la subvención a los carburantes, al considerar que esta política fue un problema estructural que afectó la economía del país durante más de dos décadas sin una solución efectiva por parte de anteriores administraciones.

Yañez señaló que, si bien la eliminación de la subvención tiene impactos económicos inevitables, es una medida a la que el país debe adecuarse, ya que —según afirmó— no se puede continuar viviendo con largas filas en los surtidores ni con distorsiones permanentes en el abastecimiento de combustibles, una situación que ya se arrastraba desde hace más de un año.
No obstante, el dirigente enfatizó que su sector prioriza el diálogo y la búsqueda de consensos, lamentando que algunas organizaciones opten por la confrontación. En ese marco, cuestionó duramente a los grupos que, en un contexto económico complejo y en plena recta final del año, promueven amenazas, bloqueos y medidas de presión que —dijo— solo agravan la crisis.
En ese sentido, Yañez fue enfático al responsabilizar directamente a quienes buscan convulsionar el país por todas las pérdidas económicas y productivas que puedan generarse, asegurando que estas acciones afectan de manera directa al sector regante y al aparato productivo nacional, que ya enfrenta dificultades por el alza generalizada de precios.
Finalmente, reconoció que el incremento de costos impactará a toda la población, pero advirtió que uno de los principales problemas actuales es la especulación, por lo que instó a una mayor regulación y a que los municipios asuman su rol de control. Aseguró que salir de la crisis económica requiere el compromiso de todos los sectores, evitando medidas que perjudiquen aún más a la producción y a la población boliviana.
