
El presidente argentino Javier Milei regresó este jueves a Buenos Aires tras su viaje relámpago a Oslo, donde asistió a la entrega del Premio Nobel de la Paz. Apenas aterrizado, el mandatario se dispone a firmar los proyectos que quedaron concluidos durante su ausencia, entre ellos la reforma laboral, pieza clave del paquete legislativo que será enviado al Congreso.

La Casa Rosada tenía previsto avanzar con el tratamiento de varias iniciativas incluidas en el Consejo de Mayo, pero necesitaba la rúbrica presidencial para iniciar el proceso formal. Mientras algunos proyectos —como el Presupuesto 2026, el Principio de Inocencia Fiscal, el compromiso para la estabilidad fiscal y monetaria, el nuevo Código Penal y la Ley de Glaciares— ya estaban listos, la reforma laboral se terminó de redactar cuando Milei aún estaba en el exterior debido a fuertes discrepancias internas.

La principal discusión giró en torno a la limitación de las cuotas solidarias, cuestión rechazada por los sindicatos porque afecta una de sus principales fuentes de financiamiento. El Gobierno buscaba que estos aportes solo se efectuaran con consentimiento explícito de los trabajadores, pero finalmente retiró ese artículo para evitar un conflicto frontal con la cúpula sindical.
Aun así, se incluyó una modificación relevante: el pago de las cuotas de afiliación, obligatorias para las empresas hasta ahora, pasará a ser optativo y requerirá conformidad expresa del trabajador. Este punto, según la administración libertaria, garantiza transparencia sin desatar una guerra abierta con los gremios.

En paralelo, Milei debe firmar otros proyectos vinculados al comercio internacional y la reducción del gasto público, aunque estos no están contemplados para su tratamiento inmediato en el periodo de sesiones extraordinarias. La prioridad absoluta es la reforma laboral, cuya aprobación en el Senado es considerada estratégica para el Gobierno.
La Casa Rosada ya definió a los tres voceros que defenderán la iniciativa ante los legisladores: Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado; Maximiliano Fariña, secretario de Transformación del Estado y Función Pública; y Julio Cordero, secretario de Trabajo. Los tres serán convocados por la comisión de Trabajo y Previsión Social, que aún debe conformarse tras el recambio parlamentario.
Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, busca presidir esa comisión y convertir la aprobación de la reforma laboral en el primer logro legislativo de su mandato. Su rol ha sido decisivo en el impulso al proyecto, incluso antes de su redacción definitiva.

Mientras tanto, el ministro del Interior, Diego Santilli, continúa con su ronda de negociaciones con gobernadores para asegurar apoyos. Este miércoles recibió a Raúl Jalil (Catamarca) y Marcelo Orrego (San Juan), quienes mostraron especial interés en la Ley de Glaciares y dialogaron también sobre el Presupuesto 2026.
Las negociaciones seguirán este jueves con la visita de Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán y figura clave del peronismo federal, cuyo respaldo podría inclinar la balanza en las votaciones de verano.

Vía: Infobae
