
Fernando Romero, economista afirmó que Bolivia debe avanzar hacia un sistema cambiario flotante, aunque reconoció que esta transición aún es compleja debido a la falta de un colchón financiero que permita sostener el proceso.

Según indicó, el país todavía necesita acumular recursos, principalmente provenientes de deuda externa, antes de dar un paso estructural de esa magnitud.

Romero destacó como un hecho positivo que el Gobierno haya comenzado a publicar valores referenciales de compra y venta del dólar, después de más de dos años sin difundir información macroeconómica clave. Señaló que esta medida aporta transparencia y ayuda a reducir la presión cambiaria, ya que ofrece un precio ponderado y oficial del mercado mayorista, lo que incide directamente en las expectativas de los agentes económicos.
El analista explicó que la difusión de estos valores influyó en la caída del dólar paralelo, que descendió a aproximadamente Bs 9,80, mientras el valor referencial se ubica en Bs 9,32, lo que desincentiva pagos más elevados en el mercado informal. Consideró que esta reacción confirma que, aunque no se trate de una intervención directa, la comunicación del Banco Central tiene efectos inmediatos sobre la dinámica cambiaria.
Sin embargo, subrayó que la estructura del sistema no ha cambiado, ya que Bolivia continúa operando bajo un tipo de cambio fijo sin el respaldo suficiente para flexibilizarlo. Para aplicar un régimen flotante —o un modelo intermedio con bandas cambiarias— el país requiere una inyección significativa de divisas que permita al Banco Central intervenir cuando sea necesario.

Finalmente, Romero advirtió que, ante la escasez de dólares, los recursos que ingresen serán priorizados para la compra de carburantes y el pago del servicio de la deuda externa. Consideró que el impacto de las medidas comunicacionales aún es limitado y que será clave observar cómo evoluciona el mercado cambiario en las próximas horas y días.

