Alemania acelera su rearme y se acerca al servicio militar obligatorio para construir el “ejército más fuerte de Europa”

Alemania avanza hacia una transformación profunda de su política de defensa con un proyecto de ley que busca reintroducir la conscripción y expandir significativamente el tamaño de sus fuerzas armadas. El objetivo, fijado por el canciller Friedrich Merz, es construir el ejército convencional más poderoso del continente, una ambición que responde al deterioro de la seguridad europea y a la presión de Estados Unidos para que Europa asuma mayor responsabilidad militar.

La reforma plantea elevar el número de soldados de los actuales 180.000 a 260.000 para 2035, además de sumar 200.000 reservistas. En esta primera etapa, el gobierno priorizará el alistamiento voluntario, ofreciendo incentivos como un salario inicial de 2.600 euros, 450 euros más que el actual. Sin embargo, si las metas no se cumplen, el proyecto abre la puerta a convocatorias obligatorias.

A partir de 2026, todos los jóvenes de 18 años recibirán un cuestionario para medir su disposición a servir, siendo obligatorio responder en el caso de los hombres. Desde 2027, ellos también deberán someterse a exámenes médicos obligatorios. La medida llega en un contexto marcado por la amenaza rusa y advertencias internas de que la OTAN debe prepararse para un posible ataque de Moscú antes de 2029.

El plan ha sido objeto de intensos debates políticos. Propuestas como una “conscripción por sorteo” fueron descartadas, mientras el ministro de Defensa, Boris Pistorius, sostiene que el enfoque en incentivos hará más atractiva la carrera militar. Pese a ello, la conscripción sigue dividiendo a la sociedad: sectores de izquierda rechazan cualquier forma de obligatoriedad y encuestas reflejan un fuerte escepticismo entre los jóvenes.

Muchos analistas, como Minna Ålander de Chatham House, consideran que Alemania podría alcanzar las cuotas con voluntarios si logra mejorar la percepción pública de sus fuerzas armadas. Sin embargo, advierten que imponer obligaciones podría alimentar tensiones políticas y empujar a los jóvenes hacia posiciones extremistas. La creciente cantidad de solicitudes para ser objetores de conciencia confirma el clima de resistencia.

Este cambio estratégico también responde a décadas de abandono militar. Tras la Guerra Fría, Alemania mantuvo un gasto por debajo del 2 % del PIB y suspendió el servicio militar obligatorio en 2011, en un país marcado por el pacifismo post–Segunda Guerra Mundial. La invasión rusa de Ucrania en 2022 cambió por completo la ecuación, impulsando un fondo especial de 100.000 millones de euros para modernizar la Bundeswehr y un giro histórico en la percepción del rol militar del país.

Con el nuevo liderazgo de Merz, Berlín ha profundizado esta “época de cambio”, duplicando su inversión en defensa y promoviendo un rearme sin precedentes desde la posguerra. Según el propio canciller, la estrategia es clara: fortalecer la Bundeswehr como mecanismo disuasivo, bajo la premisa de que “Putin solo entiende el lenguaje del poder”. El Bundestag deberá decidir antes de fin de año si este nuevo capítulo militar de Alemania se pondrá en marcha el 1 de enero de 2026.

Vía: CNN

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