
El presidente Rodrigo Paz Pereira anunció la conformación de la denominada Comisión de la Verdad de los Hidrocarburos, un equipo especial que buscará esclarecer las causas profundas de la crisis energética que Bolivia arrastra desde gestiones anteriores. La decisión fue comunicada en un mensaje al país, donde el mandatario aseguró que existen hallazgos “gravísimos” relacionados con corrupción y desfalco en el sector.


Paz señaló que en apenas 12 días de gestión se identificaron irregularidades de gran magnitud que, según dijo, revelan la existencia de una estructura paralela dedicada al robo de combustibles. Enfatizó que la comisión no solo investigará, sino que llevará ante la justicia a todos los involucrados, en un proceso que —prometió— no tendrá excepciones ni privilegios.
El mandatario remarcó que lo encontrado no corresponde a “casos aislados” ni a “manzanas podridas”, sino a un sistema de corrupción organizado que habría afectado directamente a la economía del país y a la vida cotidiana de los ciudadanos. Describió este fenómeno como “un ataque directo al corazón del pueblo”, especialmente a los sectores más vulnerables.
En su discurso, Paz cuestionó la narrativa histórica del masismo, señalando que nunca existió el anunciado “mar de gas”, sino un “mar de corrupción”. Criticó que, mientras se hablaba de nacionalización, funcionarios y redes de poder habrían enriquecido sus bolsillos a costa del Estado y de la estabilidad energética.
La Comisión de la Verdad de los Hidrocarburos estará integrada por representantes de diversas instituciones, incluidos órganos de justicia, con el objetivo central de revelar la verdad, identificar responsables y promover procesos penales. El presidente afirmó que los resultados deberán conocerse “caiga quien caiga”.

Paz lamentó que miles de bolivianos hayan sufrido largas filas y días enteros de espera para acceder a carburantes, mientras un grupo operaba una estructura clandestina de desvío y robo. Aseguró que estos hechos representan una afrenta a la dignidad nacional y que no quedarán en la impunidad.
Finalmente, el presidente reafirmó que en la “nueva Bolivia” los corruptos, ladrones y traidores irán a prisión. Prometió que los recursos sustraídos del Estado serán recuperados y devueltos al pueblo, subrayando que su administración no tolerará ningún acto de encubrimiento o protección a los responsables.

Vía: UNITEL
