
Aragón vive un momento crucial en su carrera por posicionarse como uno de los principales nodos tecnológicos de Europa. La aprobación de tres nuevos megacentros de datos impulsados por Forestalia marca un salto cualitativo en la estrategia regional para atraer inversión digital, en un contexto en el que la demanda de infraestructura para la nube crece de forma acelerada.


El Proyecto Búfalo, como ha sido bautizado, contempla instalaciones en Magallón, Botorrita y Alfamén, respaldadas por más de 12.000 millones de euros y con obras previstas entre 2028 y 2029. La magnitud de la inversión y los aproximadamente 30.000 empleos temporales proyectados lo convierten en uno de los despliegues tecnológicos más grandes de España, con más de mil puestos de trabajo estables una vez entren en operación.
El Gobierno de Aragón asegura que esta iniciativa coloca a la región al nivel de hubs europeos consolidados como Dublín y París, con una capacidad de computación que aspira a competir incluso con Frankfurt. Además, los datos procesados desde estas instalaciones tendrán un alcance continental, integrando mercados como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido.
Uno de los elementos más distintivos del proyecto es su apuesta por el autoconsumo renovable. Forestalia combinará energía procedente de parques eólicos y fotovoltaicos distribuidos entre Zaragoza y Teruel para cubrir aproximadamente la mitad del consumo eléctrico de los centros. Sin embargo, este modelo energético seguirá dependiendo de la red general, que aportará el resto del suministro.

El principal escollo es precisamente la saturación de la red eléctrica. Aragón exporta más de la mitad de su producción energética, pero su infraestructura trabaja al 94,3% de capacidad, lo que limita la incorporación de grandes consumidores como los centros de datos. Esta incertidumbre ya afecta a empresas en tramitación, que han solicitado más de 6.000 MW sin garantía plena de acceso.
El debate sobre el uso del agua tampoco está del todo cerrado, pese a que el Gobierno autonómico sostiene que las nuevas instalaciones operarán con sistemas de refrigeración en circuito cerrado y con un consumo “prácticamente imperceptible”. Plataformas y colectivos ecologistas mantienen la alerta tras episodios recientes, como la petición de Amazon de aumentar un 48% su demanda hídrica en 2024.
Para acelerar los procedimientos, el Proyecto Búfalo fue declarado de Interés General Autonómico, lo que permite simplificar trámites y coordinar a distintas administraciones. Sin embargo, el avance real dependerá de decisiones del Gobierno central y de Red Eléctrica, únicas entidades con capacidad para ampliar la infraestructura actual. Aragón ha dado un paso decisivo, pero su consolidación como capital europea de la nube aún está por definirse.

