
El presidente Javier Milei sorprendió al presentar el Presupuesto 2026 con un tono mucho más moderado al habitual. En un discurso por cadena nacional, dejó de lado los ataques y las descalificaciones para anunciar incrementos en áreas sensibles como jubilaciones, universidades, salud, educación y discapacidad. El objetivo, según analistas, fue enviar un mensaje conciliador en medio de la pérdida de apoyo electoral y la desconfianza de los gobernadores.

El giro responde a la derrota en las elecciones bonaerenses, que expuso la fragilidad de la gestión libertaria y encendió las alarmas en los mercados. Con el dólar en alza y la caída de bonos y acciones, Milei buscó dar señales de estabilidad. El Gobierno reestructuró su esquema interno, devolvió rango ministerial a Interior y otorgó mayor protagonismo a Guillermo Francos, en un intento por recomponer puentes con las provincias y calmar la presión del círculo rojo.

El viraje comunicacional, sin embargo, no oculta las tensiones dentro del oficialismo. La centralidad de Karina Milei en las decisiones sigue marcando la interna, mientras la oposición le retrucó al presidente que “sí había plata”, tras sus anuncios en rubros que habían sido duramente ajustados. Además, persisten investigaciones judiciales que golpean al Ejecutivo, como la causa por presuntos pagos irregulares en el área de discapacidad.
En paralelo, Milei enfrenta un frente legislativo adverso: la Cámara de Diputados debatirá esta semana el financiamiento universitario y el veto en pediatría, temas que podrían derivar en un nuevo revés. A ello se suma la convocatoria de movilizaciones masivas en defensa de estos sectores, lo que amenaza con aumentar la presión social en un clima de creciente descontento.
Los primeros gestos hacia los gobernadores fueron bien recibidos solo por algunos aliados, como Alfredo Cornejo, Leandro Zdero y Rogelio Frigerio. Sin embargo, el resto de los mandatarios provinciales reclaman señales más concretas, especialmente en la negociación presupuestaria. El Gobierno liberó fondos a ciertas provincias, pero la mayoría de los jefes territoriales mantiene su cautela.

El gran desafío del oficialismo será revertir el escenario en las elecciones de octubre, donde se juega su legitimidad nacional. La Libertad Avanza ya no conserva el impulso inicial, y la caída de la actividad económica golpea de lleno a la clase media y a las pymes. La moderación en el discurso de Milei, incluso evitando su habitual “¡Viva la libertad, carajo!”, marca un intento de reconquistar a los desencantados y sostener el poder frente a una sensación generalizada de fragilidad política y económica.
Vía: Infobae
