La Unidad de San Jacinto, en coordinación con la Gobernación de Tarija, planea adquirir una bomba de succión de lodos para reducir el sedimento acumulado en el fondo del embalse, que ocupa aproximadamente el 30% del espacio del lago.

Según José Valdez Bustos, gerente de la Unidad, esta medida es prioritaria para disminuir la presión sobre la estructura de cemento de la represa y prevenir riesgos asociados a la acumulación de sedimento, descartando el dragado por su alto costo.
La bomba, cuyo costo se estima en 4 millones de bolivianos, podría ser adquirida a mediados de este año. Su uso se considera crucial para evitar que el lodo bloquee las compuertas principales y garantice la operatividad del embalse, fuente vital de agua para la producción agrícola en el valle central.
La acumulación de sedimento también pone en riesgo la vida útil de la represa, especialmente por los loteamientos clandestinos y movimientos de tierra en las áreas aledañas, que agravan el problema.
Bustos Valdez señaló que los movimientos de tierra descontrolados generan mayor sedimentación en el lago, pese a las denuncias y advertencias a los responsables. Además, lamentó la falta de interés de las autoridades locales en gestionar proyectos o recursos para la conservación del embalse, el cual es clave para la economía de Tarija.
Aunque se menciona frecuentemente el potencial turístico del lago San Jacinto, la realidad muestra poca acción concreta para preservarlo. La adquisición de la bomba de succión se presenta como un paso inicial para proteger esta infraestructura esencial, mientras se espera mayor compromiso por parte de las autoridades y la población.
