Las botellas que matan: Coca-Cola, Pepsi y Aje envenenan las costas de Centroamérica con plástico

Una investigación liderada por la Universidad de Barcelona ha revelado que las costas de Centroamérica están siendo invadidas por una marea tóxica de plásticos, principalmente provenientes de botellas y tapones de bebidas producidas por grandes multinacionales como The Coca-Cola Company, PepsiCo y Aje Group. El estudio, considerado el más ambicioso en la región sobre este tipo de contaminación, abarcó más de 12.000 kilómetros del litoral pacífico latinoamericano.

El informe muestra que los países centroamericanos son los más afectados, debido al alto consumo de bebidas embotelladas, una gestión de residuos deficiente y la influencia de las corrientes marinas. Además, se denuncia que esta problemática se agrava por la falta de políticas públicas efectivas y la ausencia del Estado en materia de educación ambiental y protección de los ecosistemas costeros.

Entre 2023 y 2024, el estudio recolectó muestras en 92 playas continentales, 15 insulares y 38 asentamientos humanos, donde se encontró que los residuos plásticos más comunes eran botellas individuales, muchas de ellas sin tapa. Esta característica contribuye a su mal manejo y a un mayor impacto ambiental, ya que tienden a dispersarse fácilmente por el viento y el agua.

Los investigadores detectaron que la mayoría de estas botellas se encuentran en playas urbanas y continentales, mientras que en las islas predominan las botellas con tapa. Del total de residuos identificables, más de la mitad tenía fechas visibles, y el 59% provenía de países latinoamericanos. Incluso se hallaron botellas con más de 20 años de antigüedad, como una de Powerade de 2001 y una de Coca-Cola del 2002.

Ostin Garcés-Ordóñez, autor principal del estudio publicado en Journal of Cleaner Production, explicó que los objetos más recientes se concentran cerca de los asentamientos humanos, mientras que los más antiguos persisten en playas remotas, especialmente en islas oceánicas. El análisis también reveló que solo una pequeña parte de estos plásticos proviene de Asia, América del Norte o Europa, lo que subraya la dimensión local del problema.

Ante estos resultados, los científicos hacen un llamado urgente a fortalecer la conciencia ciudadana, impulsar el uso de envases reutilizables y exigir mayor responsabilidad social a las empresas productoras. También destacan la importancia de acuerdos internacionales como el Tratado Mundial sobre Plásticos de la ONU, así como políticas regionales que promuevan envases retornables y una gestión de residuos más eficaz para frenar el deterioro de los ecosistemas costeros.

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