El calor extremo se vuelve más letal: estudio revela que el cambio climático triplicó las muertes en Europa

El grupo más afectado fue el de personas mayores de 65 años, que representaron el 88 % de las víctimas.

Una reciente investigación reveló que el cambio climático causado por el ser humano triplicó el número de muertes durante la última ola de calor en Europa. Durante más de una semana, varias ciudades europeas soportaron temperaturas superiores a los 38 °C, provocando el cierre de atracciones turísticas, incendios forestales y miles de fallecimientos.

El estudio, liderado por el Imperial College de Londres y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, analizó los efectos del calor extremo entre el 23 de junio y el 2 de julio en 12 ciudades europeas, entre ellas Madrid, París, Londres y Roma. Los científicos compararon datos actuales con escenarios hipotéticos sin calentamiento global y concluyeron que el cambio climático aumentó las temperaturas entre 1 y 4 grados Celsius.

A partir de esta comparación, los investigadores estimaron que unas 2.300 personas murieron en esas 12 ciudades durante ese periodo. De esas muertes, alrededor de 1.500 fueron atribuibles directamente al cambio climático, es decir, un 65 % del total. El grupo más afectado fue el de personas mayores de 65 años, que representaron el 88 % de las víctimas.

El impacto del calor, señalaron los expertos, es especialmente severo en personas con enfermedades cardíacas, respiratorias o diabetes. No obstante, el informe también destaca que cerca de 200 muertes ocurrieron entre personas de 20 a 65 años, lo que demuestra que nadie está completamente a salvo de los efectos del calor extremo.

En ciudades como Madrid, el cambio climático fue responsable de hasta el 90 % de las muertes por la ola de calor. Aunque el estudio se concentró en solo 12 ciudades, los autores advierten que el número real de fallecidos en toda Europa podría ascender a decenas de miles, dada la magnitud del evento climático.

Los expertos coinciden en que es urgente dejar de quemar combustibles fósiles y adaptar las ciudades al calor extremo. Recomiendan impulsar energías renovables, mejorar la infraestructura urbana y proteger a los sectores más vulnerables. “El calor extremo es una amenaza silenciosa, pero devastadora”, advirtió Ben Clarke, autor del estudio, mientras que otros científicos recalcan que estas olas de calor serán cada vez más frecuentes y mortales si no se toman medidas estructurales.

Vía: CNN

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