
La Defensoría del Pueblo expresó su profunda preocupación ante la escalada de violencia registrada en Llallagua, Potosí, donde enfrentamientos entre la Policía y bloqueadores afines a Evo Morales dejaron al menos dos efectivos policiales muertos. En un pronunciamiento oficial, la institución advirtió que el país ha cruzado “una línea muy peligrosa” y exigió el cese inmediato de la violencia en todas sus formas.

El organismo defensor de derechos humanos llamó a las autoridades estatales y a los actores políticos a retomar con urgencia los espacios de diálogo convocados, con el fin de alcanzar acuerdos concretos para garantizar la realización de las elecciones generales el 17 de agosto y dar soluciones a la crisis económica. Además, instó a priorizar el respeto a los derechos humanos de la población boliviana en este contexto de creciente tensión.
“Se insta a cesar la violencia; las bolivianas y bolivianos queremos la seguridad de tener alimento en nuestras mesas, queremos preservar nuestra vida y recuperar nuestra convivencia pacífica”, señaló la Defensoría en su comunicado. La entidad reafirmó su compromiso de seguir cumpliendo su labor constitucional, en medio de un escenario que calificó como especialmente delicado para el país.

Desde el martes, Llallagua ha sido escenario de choques violentos luego de que vecinos intentaran desbloquear la carretera que conecta con Potosí y Oruro. Este miércoles, los enfrentamientos se intensificaron, dejando un saldo trágico que incluye la quema de una sede campesina, el incendio de un bus policial y amenazas de nuevos ingresos al municipio por parte de los bloqueadores.
La Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente a la pacificación del país y advirtió que continuar por el camino de la confrontación solo profundizará la crisis. Subrayó que la vida y la seguridad de la ciudadanía deben ser la prioridad y pidió responsabilidad a los líderes políticos en la conducción del país en este momento crítico.

Vía: La Razón
