
La carrera electoral boliviana hacia los comicios del 17 de agosto se perfila con una marcada dispersión de candidaturas y bloques, reflejo de alianzas improvisadas, fracturas políticas y la falta de consensos para la unidad. A pocas horas del cierre del registro de binomios ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), los principales frentes han confirmado su participación con fórmulas definidas a último momento.

El bloque opositor tradicional, que intentó sin éxito unificarse, terminó escindido en al menos seis candidaturas: Samuel Doria Medina (Unidad), Jorge Quiroga (Libre), Rodrigo Paz (PDC), Jaime Dunn (NGP), Manfred Reyes Villa (APB-Súmate) y Paulo Folster (Libertad y Progreso ADN). La imposibilidad de construir un frente único debilitó el denominado Bloque de Unidad, agudizando la fragmentación.
Del lado nacional-popular, el Movimiento Al Socialismo (MAS) también llegó dividido, con tres corrientes enfrentadas: el arcismo postula a Eduardo del Castillo y Milán Berna; el evismo, aún sin sigla segura, insiste en inscribir a Evo Morales pese a una sentencia que le prohíbe una nueva reelección; y Andrónico Rodríguez, quien será presentado por Alianza Popular con el respaldo de Félix Patzi. A ellos se suma la dupla de Eva Copa y Damián Condori por el partido Morena.

Con la probable inclusión del alcalde cruceño Jhonny Fernández (UCS) y su alianza “La Fuerza del Pueblo”, el total de candidaturas confirmadas asciende a once. El panorama anticipa una elección altamente fragmentada, donde la dispersión podría favorecer una segunda vuelta y en la que ningún bloque parece tener asegurado el liderazgo.
Vía: La Razón
