El uso excesivo de smartphones está causando un impacto físico significativo, especialmente entre adolescentes, quienes pueden pasar hasta 10 horas al día con el móvil. Expertos advierten sobre dolencias como la «WhatsAppitis» (tendinitis del pulgar) y problemas en articulaciones, músculos y cervicales por posturas inadecuadas y movimientos repetitivos. Estas lesiones pueden derivar en dolores crónicos, rigidez e incluso inmovilidad en casos graves.

Además de afectar las manos y las cervicales, el abuso de los móviles impacta la salud visual y cognitiva. La fatiga visual, causada por la exposición prolongada a pantallas pequeñas, está relacionada con el aumento de miopía, mientras que los efectos en el cerebro incluyen alteraciones en la interacción entre el pulgar y las áreas motoras. Aunque algunos estudios sugieren vínculos con problemas de atención y memoria, no hay evidencia concluyente sobre impactos duraderos en la función cognitiva.
Los especialistas recomiendan estrategias para mitigar estos problemas, como hacer descansos cada 30 minutos, mantener posturas adecuadas y usar soportes para los dispositivos. También sugieren ejercicios de fortalecimiento muscular, ajustes ergonómicos y seguir reglas como la «20-20-20» para proteger la vista. Estas prácticas pueden reducir el riesgo de lesiones y mejorar la relación con la tecnología.
Por otro lado, aunque el uso intensivo de móviles genera preocupaciones sobre posibles cambios anatómicos o evolutivos, científicos descartan que estas transformaciones se produzcan en plazos cortos. La evolución humana responde a presiones de selección a lo largo de milenios, y no hay evidencia de que el móvil provoque alteraciones significativas en la anatomía de las manos o la postura.
Vía: El País, España
