Manfred Reyes Villa niega acusaciones sobre su fortuna y amenaza con juicio

El candidato presidencial y alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, arremetió contra el diputado José Manuel Ormachea, quien denunció un supuesto millonario patrimonio del líder de Súmate-APB. Reyes Villa calificó las acusaciones como una «guerra sucia» y anunció que llevará al legislador ante la justicia para que pruebe sus afirmaciones. Sin embargo, una revisión del portal de la Contraloría General del Estado revela que el millonario no es el alcalde, sino su hijo, el concejal Manfred Reyes Villa Avilés.

Manfred Reyes Villa, Alcalde de Cochabamba

Según los datos de la Contraloría, el alcalde Reyes Villa declaró poseer siete bienes y Bs 237.812 en activos, mientras que su hijo, quien también ocupa un cargo público en Cochabamba, tiene cuatro bienes y un patrimonio de Bs 25.005.393, cifra 100 veces superior a la de su padre. Pese a esto, Ormachea insistió en que el candidato presidencial ha mentido sobre su situación financiera y recordó que anteriormente lo acusó de presuntas irregularidades en el contrato del desayuno escolar, aunque dicha denuncia fue desmentida por la empresa adjudicataria.

Ante las críticas, Reyes Villa evitó referirse al patrimonio de su hijo y aseguró que realizará su declaración de bienes en Estados Unidos cuando lo considere oportuno. También desestimó las acusaciones de Ormachea, a quien vinculó con un bloque opositor. La polémica surge en un contexto en el que el alcalde de Cochabamba ha ocupado varios cargos públicos, incluyendo la Prefectura del departamento, y ha sido candidato presidencial en 2002.

Reyes Villa vivió en Estados Unidos tras salir de Bolivia en 2008, luego del referéndum revocatorio impulsado por el MAS. En el país norteamericano, dirigió la inmobiliaria Marevi Internacional SRL, empresa de la que es propietario. Aunque el alcalde insiste en que no tiene una fortuna oculta, las denuncias de la oposición han reavivado el debate sobre su situación patrimonial y su desempeño como funcionario público.

Vía: El Deber

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