
La crisis generada por los bloqueos del Transporte Libre en Tarija alcanzó su punto más crítico en la zona de Pajchani, donde enfrentamientos entre manifestantes y viajeros dejaron personas heridas y evidenciaron el impacto social de la medida.

El conflicto, que se extendió por al menos dos días, derivó en episodios de violencia cuando los bloqueadores intentaron cerrar completamente la vía arrojando tierra sobre la carretera, lo que provocó la reacción de pasajeros varados.

Decenas de personas quedaron atrapadas durante horas e incluso toda la noche, generando desesperación entre viajeros que exigían la habilitación del paso ante la falta de soluciones inmediatas.
La situación se tornó especialmente delicada debido a la presencia de personas enfermas, lesionadas y sin acceso a atención médica, lo que agravó el escenario humanitario en la ruta.
Testimonios recogidos en el lugar reportaron agresiones y momentos de alta tensión, reflejando el desgaste social que generan este tipo de medidas de presión en la población.
Sin embargo, tras los hechos de violencia, el sector del transporte anunció un cambio de postura y decidió levantar los bloqueos en todo el departamento, comenzando por el punto conflictivo de Pajchani.
El dirigente Luis Caso informó que la decisión responde a un acuerdo preliminar con autoridades, que permitirá abrir mesas de diálogo para atender las demandas del sector.

Entre los principales reclamos se encuentra el problema del abastecimiento de combustible, tema que será abordado con la participación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.
El levantamiento de la medida permitió restablecer gradualmente la circulación vehicular, aliviando la situación de transportistas y viajeros tras varios días de perjuicios.
No obstante, el sector aclaró que se trata de un “cuarto intermedio” y advirtió que se mantendrá en estado de vigilancia, a la espera de soluciones concretas que eviten una nueva escalada del conflicto.
