El turismo internacional en Cuba atraviesa uno de sus momentos más críticos tras registrar en enero el nivel más bajo de visitantes en al menos 13 años, en medio de una profunda crisis económica, energética y social que afecta directamente al principal motor de ingresos de la isla.

De acuerdo con datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el país recibió 184.833 viajeros internacionales durante el primer mes del año, cifra que representa una caída del 5,9% respecto al mismo periodo de 2025 y confirma una tendencia sostenida de descenso.
El sector turístico, considerado estratégico para la economía cubana por su aporte en divisas y generación de empleo, ya había mostrado señales de debilitamiento en la gestión pasada, cuando alcanzó sus niveles más bajos desde 2002, excluyendo los años afectados por la pandemia.
Las reducciones se reflejan en casi todos los mercados emisores. Los viajes de cubanos residentes en el exterior disminuyeron más del 40%, mientras que las llegadas desde Estados Unidos cayeron un 50,1%. También se registraron descensos en visitantes provenientes de México, Francia, España y Colombia.
Las perspectivas para los próximos meses generan preocupación, especialmente ante la cercanía de la temporada alta. La suspensión temporal de vuelos desde Canadá y Rusia, motivada por la falta de combustible, agrava el panorama y limita la recuperación del flujo turístico.
A esta situación se suman advertencias emitidas por varios países que recomendaron extremar precauciones o evitar viajes a la isla, lo que incrementa la incertidumbre en un contexto marcado por tensiones políticas y dificultades energéticas.
Las cifras anuales también reflejan el deterioro del sector. En 2025 Cuba recibió poco más de 1,8 millones de turistas, lejos de la meta oficial de 2,6 millones. El descenso contrasta con los 2,2 millones de visitantes en 2024 y los 2,4 millones alcanzados en 2023.
Especialistas atribuyen la caída a múltiples factores, entre ellos la crisis económica interna, la reducción de rutas aéreas, las limitaciones energéticas y las sanciones estadounidenses dirigidas a países que suministran petróleo a la isla.
El contraste regional resulta evidente, ya que destinos caribeños competidores como Punta Cana y Cancún alcanzan cifras récord de visitantes, mientras Cuba se mantiene lejos de los máximos históricos registrados en 2018 y 2019.
La crisis quedó evidenciada recientemente con la repatriación de casi 4.300 turistas rusos varados en distintos destinos cubanos debido a la falta de combustible de aviación. Las autoridades rusas señalaron que la reanudación de vuelos comerciales dependerá de la normalización del suministro energético, un factor clave para el futuro inmediato del turismo en la isla.
Vía: Infobae
