El exdiputado del Movimiento Al Socialismo (MAS), Freddy López, rechazó la versión de un “sabotaje” externo planteada por el presidente Rodrigo Paz ante las protestas por la calidad de la gasolina y aseguró que los problemas en empresas estatales estratégicas serían provocados de manera intencional.

López salió al paso de las declaraciones del mandatario y afirmó que las fallas que atraviesan Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y Boliviana de Aviación (BoA) no responden a hechos aislados ni a conspiraciones externas, sino a decisiones internas dentro del propio Gobierno.
Según el exlegislador, si se habla de sabotaje, este estaría gestándose desde el interior del Ejecutivo. En ese sentido, responsabilizó directamente a ministros del presidente Paz, a quienes acusó de maniobrar para deteriorar la gestión de las empresas públicas.
“Las mafias y los que están haciendo sabotaje son los propios ministros del presidente Paz”, sostuvo López, al señalar que las deficiencias en YPFB y los problemas que podrían agravarse en BoA, como el eventual incremento de pasajes, tendrían el objetivo de llevar a ambas empresas a la quiebra.
A juicio del exdiputado, el deterioro deliberado de estas compañías estratégicas abriría el camino para justificar su posterior privatización, replicando escenarios vividos en décadas pasadas.
López también lanzó duras críticas contra el jefe de Estado, a quien acusó de haberse “postrado” a intereses extranjeros y de permitir que actores externos influyan en decisiones clave para el país.
En esa línea, mencionó al empresario Samuel Doria Medina, a quien señaló como uno de los interesados en un eventual proceso privatizador. “Detrás de todo esto está Samuel Doria Medina, que ya privatizó antes y ahora seguramente quiere comprar las empresas estratégicas del país”, afirmó.
Las declaraciones del exdiputado reavivan el debate político sobre el rol del Estado en la administración de empresas públicas, en un contexto marcado por protestas sociales, cuestionamientos a la gestión gubernamental y temores sobre un posible giro hacia la privatización.
Vía: Opinión
